La historia de superación de “Pepito” Gómez: “Donar órganos es dar vida”

La Voz Del Quequen

A sus 55 años, fue sometido a un trasplante de riñón por segunda vez, luego de media década de diálisis y espera. “La cree que nunca le va a pasar nada hasta que le pasa, o a alguien cercano”, cuenta, esperanzado con motivar a más personas a realizar este acto de amor.


José “Pepito” Gómez fue trasplantando este 20 de octubre, y por segunda vez en su vida, de un riñón que le comenzó a fallar allá por mediados de la década de 1980, cuando tan solo tenía poco más de veinte primaveras.


La primera vez que entró al quirófano por este motivo, según recordó en el aire de Voces de la Ciudad, fue cuando su propia madre le donó su órgano, en el año en el que Raúl Alfonsín entregaba el poder a Menem y el país se empezaba a transformar, así como la existencia de este joven mendocino que ya estaba radicado en Necochea y que se comenzó a realizar las diálisis en Tandil porque aquí no existían especialistas en nefrología.


Recordando estas historias junto a su hermano Jorge, conductor del programa radial que se emite por la FM Vinilo 103.5 MHz, Pepito aprovechó la oportunidad para tratar de llevar conciencia: “La donación de órganos es clave, es muy importante. Uno ha escuchado tantas historias que puede escribir un libro.

La gente tiene que tomar un poco de dimensión porque cree que nunca le va a pasar nada hasta que le pasa, o a alguien cercano”.


“Con la tecnología de hoy, que es increíble, donar es dar vida”, confió, y volvió a pedir: “El que pueda que done, por el bien de todos”, no sin antes agradecer a la familia, el sostén de todo.

“Eso es clave, porque hay que estar muy preparado psicológicamente, porque hay veces que te llaman y sale mal o se atranca, no es fácil estar ahí”, testificó en cuanto a las listas de espera y las cirugías. 


Sobre ese punto, se acordó de su primer riñón heredado, que funcionó durante largos 27 años. Después, pasaron otros 5 o 6 de nuevas diálisis hasta que a las 22 del último 19 de octubre recibió la llamada tan ansiada del INCUCAI, cuando ya se había acostado para levantarse temprano para ir al “pique”.


“Veníte ya” le dijeron, se subió a un remís y sobre el mediodía del 20 de octubre entró al quirófano de la clínica Nephrology, en el barrio porteño de La Recoleta. “Ya me habían llamado dos veces y no salió, una viajé y me hicieron volver en pleno viaje”.

Pero esta vez, “a las 3 de la tarde ya estaba afuera, estuve 18 horas en terapia porque enseguida arrancó el riñón, que estuvo una semana andando muy bien y después tuvo diez días de estabilidad porque hubo un pequeño rechazo a una medicación que no lo dejaba funcionar tranquilo, y cuando encontraron el motivo los doctores ya arrancó”.


Mientras continúa tratando de “hacerse amigo” de su nuevo órgano, José sigue viajando cada semana a hacerse los controles pertinentes, después de haber hecho una recuperación ambulatoria en Buenos Aires que lo tuvo casi todos los días en el sanatorio.


“El alta médica es a medias, una vez que los resultados empiezan a andar bien y uno se siente mejor se van espaciando los controles, es una ‘prueba y error’, porque te ponen en tu organismo un riñón de otra persona”, agrega, con sus felices 55 años, mientras espera que su voz sirva para motivar a más personas a realizar este acto de amor que, nada más ni nada menos, salva vidas.

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