El virólogo Luis Schang habló del Covid: “Se sabía que esto iba a ocurrir, pero no se hizo caso”

En exclusiva para Voces de la Ciudad, el docente de la norteamericana Universidad de Cornell analizó la situación epidemiológica y destacó que la humanidad ha atravesado una pandemia cada cien años. Sobre la distribución de vacunas opinó que es “una deuda muy grande” y la razón para que aun haya brotes periódicos: “Que no haya en un continente, es un problema para todos”.

En una rica entrevista brindada en exclusiva al medio radial Voces de la Ciudad, que se emite todas las mañanas por la FM Vinilo 103.5 MHz, el necochense Luis Schang, catedrático en virología química de la Universidad Cornell, en la ciudad norteamericana de Ithaca, habló de la actual situación epidemiológica mundial y destacó que la humanidad ha atravesado una pandemia cada cien años: “Se sabía que esto iba a ocurrir, pero no se hizo caso. Era cuestión de tiempo y tuvimos dos alarmas tempranas en Hong Kong y Medio Oriente”.

Veterinario y profesor, el nacido en el Gran Buenos Aires y radicado desde sus 3 años en el distrito, migró en 1989 hacia Estados Unidos con el objetivo de doctorarse, aunque el destino le deparó nuevos horizontes en Canadá, país del que es ciudadano. Hace poco más de un lustro, su pasión por la docencia lo depositó nuevamente en territorio de la potencia mundial, precisamente en la ciudad situada a orillas del lago Cayuga, en la parte central de Nueva York.

En el mano a mano con Jorge Gómez, conductor del magazine local, Schang aseguró que “el virus ha seguido la evolución normal que se esperaba. Está con nosotros y va a estar para siempre, y eso se sabía desde el brote en el norte de Italia a principios de 2020. Lo que ha cambiado mucho es que con la vacunación la infección ahora no es tan grave”, simplificó.

Además, caracterizó las diferencias entre la inmunización, que es fundamental para la prevención del virus, y los antivirales, que son furor en Norteamérica y algunos países de Europa, y que son recomendables una vez infectado el paciente, ya que su función es la de “bloquear la replicación viral, entonces la enfermedad es más liviana”.

Dejando algunas recomendaciones, el especialista afirmó que “para la gente que está vacunada y toma precauciones mínimas el riesgo es bajo, cuantos más contactos individuales tenemos el riesgo es más alto”, reconociendo que, avanzadas las investigaciones acerca del tema, “evitar la entrada de un virus es imposible, cerrar los aeropuertos no sirve de nada. El tema es reforzar hospitales, guardias de seguridad, para que cuando se comiencen a detectar los primeros casos se pueda actuar de inmediato. Si el hospital no está preparado, ahí es donde se empieza a difundir el virus”.

En cuanto a las consecuencias posteriores a la enfermedad, el científico reveló que, “principalmente, se observan problemas de insuficiencia respiratoria grave” y que, entre las secuelas de largos plazo, se puede “padecer fatiga crónica muy fuerte, que es generalmente uno de los síntomas más graves”, indicando que, desde el ámbito académico y por la inmediatez del cuadro, “no sabemos mucho de esto, porque son lesiones crónicas que quedan y no se sabe cuánto tiempo llevan para curarse, o si se curan totalmente”.

Schang, además de dar clases universitarias, trabaja en la investigación de antivirales, “probamos moléculas nuevas, tratamos de encontrar nuevas formas de atacar el virus”. Desde su experiencia califica que “el peligro es que hay decena de miles, sino cientos de miles, de virus en los animales que pueden contagiarse al hombre en cualquier momento. Cuando más nos metemos en el medio ambiente, porque nos vamos de vacaciones o hacemos agricultura, y más interconectado está el mundo, más probable que vayamos a descubrir un virus nuevo desparramándose”.

Y en ese marco, “el Covid sirvió para despertarnos, pero no es nada nuevo. Poca gente sabe, pero hubo una epidemia de un coronavirus muy similar a la de ahora más o menos en 1870, en Holanda, que empezó por las vacas. Lo que pasa es que, como el mundo no estaba tan interconectado, afectó a Europa solamente. Ese coronavirus todavía lo tenemos, se llama OC43 y es uno de los resfríos comunes de invierno en todo el mundo”, aseguró, prediciendo el futuro de la nueva variante.

A modo de despedida, aunque no sin antes opinar que la viruela del mono, la nueva preocupación sanitaria global, “es una enfermedad mayormente benigna y sin consecuencias que se conoce desde 2018, nunca se controló y al descubrirse un caso estamos todos buscándola y nos encontramos que se había difundido más de lo pensado”; el virólogo habló de lo injusto de la distribución de las vacunas a nivel mundial y las consecuencias que puede acarrear.

“Sigue siendo una deuda muy grande. La razón por la que sigue clasificado de pandemia el Covid y dando vueltas con brotes periódicos es porque hay una gran parte del mundo, los países de menos recursos, que todavía no tienen cobertura de vacunación”. Hoy en día, “el mundo está muy interconectado, entonces, que no haya vacunas en un continente, es un problema para todos”, calificó.

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