Ferrowhite, el museo que salvó y reunió herramientas ferroviarias del desguace de los ’90

Nicolás Testoni, quien dirige la institución desde 2014, la definió en diálogo con Télam como «el museo de todos esos ferroviarios que se organizaron para salvar algunas cosas, para que la historia de ese despojo no fuera fácilmente olvidada».

Más de 4.000 piezas vinculadas a la historia del ferrocarril que fueron aportadas por vecinos y trabajadores ferroviarios tras las privatizaciones de los ´90 forman parte de un museo taller en la localidad portuaria de Ingeniero White, a 7 kilómetros de Bahía Blanca, en el sur bonaerense.

Se trata de Ferrowhite, el cual nació como depósitos de objetos y archivos de documentos, entre otros, ubicado en el predio donde funcionó la usina General San Martín, construida en 1930.

En ese espacio los visitantes se encuentran con herramientas y otros útiles que lograron ser recuperados luego de la privatización y del desguace de los ferrocarriles en la década del ´90 durante el gobierno de Carlos Menem.

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

Reunidas allí hay piezas de los talleres Maldonado, Spurr, de galpones de locomotora de Ingeniero White como así también de estaciones, entre otros.

Llaves de ajustes, tenazas, una caja de válvula a vapor, martillos neumáticos, cajas de herramientas, zorritas, entre ellas una que era tirada a caballo, distintos relojes y durmientes de quebracho, entre otros, forman parte del museo.

Nicolás Testoni, quien dirige el museo desde 2014, dijo a Télam que este «está emplazado en el predio de la ex Usina General San Martín, que le dio luz a Bahía Blanca y la región durante más de 50 años».

«El museo empezó ocupando originalmente lo que era el taller de mantenimiento de esa usina y luego recuperamos dos salas», agregó en el marco de una recorrida por el lugar.

Nicols Testoni Foto Horacio Culaciatti
Nicolás Testoni / Foto: Horacio Culaciatti.

«Arrancó como proyecto desde el museo del puerto desde Ingeniero White en el 2002» y, «a través de un subsidio de la fundación Antorchas y con el aporte del municipio de Bahía Blanca, pudimos recuperar primero como un espacio de guarda y al mismo tiempo alojar una colección de objetos del ferrocarril», rememoró Testoni.

En ese contexto, señaló, los elementos exhibidos «fueron aportados por algunos ferroviarios, gente de pie, que fue salvando durante el período de privatizaciones porque se perdían».

«Como reconocieron en las piezas una historia personal, pero también la entendieron como colectiva la pusieron a resguardo de la municipalidad por lo que nació Ferrowhite como un museo autónomo», enfatizó.

Y comentó que el museo «tuvo una primera inauguración como edificio recuperado en noviembre de 2003 y el 6 de noviembre del 2004 abrió sus puertas plenamente». Lo hace de lunes a viernes entre las 9 y 13, los jueves y viernes también de 15 a 19 y los sábados y domingos de 15 a 19.

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

Testoni dijo que los visitantes pueden encontrar «patrimonio ferroviario, objetos que provienen de los grandes talleres que había y hay en la zona, de estaciones, dependencias ferroviarias pero también por objetos construidos por el mismo museo».

En ese sentido, puso como ejemplo la venta de repasadores, remeras y bolsas para las compras, entre otros productos producidos en el taller.

«Hay más de 4.000 objetos, no todos están exhibidos y hay un espacio de reserva donde se pueden ver a través de ventanas», comentó el director del museo que depende del Instituto Cultural de Bahía Blanca.

En ese contexto, dijo que «hay de todo: hasta un cargador de colchones de lana, tiene que ver con el mundo ferroviario porque había coches camas con colchones que había que atender y mantener».

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

«El ferrocarril es un gran articulador de nuestro mundo social», dijo al hacer referencia a un texto que se encuentra en una de las paredes del museo.

En la misma reza la frase: «Primera clase, segunda clase, pullman, turista. Hubo un tiempo en que la sociedad entera, con sus enormes asimetrías, podía pensarse arriba del tren. ¿Dónde es posible imaginar hoy un país con todos adentro?»

«El ferrocarril representa eso, la posibilidad de pensar hasta las clases sociales y en nuestra región, en Bahía Blanca, no solo fue un medio de transporte, fueron empresas que comenzaron a desarrollar los primeros servicios públicos», sostuvo Testoni.

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

El director hizo referencia así al ferrocarril Buenos Aires al Pacífico «una de las empresas de capital inglés que llegó hasta estas tierras y desarrolló los primeros servicios de energía eléctrica a fines del siglo 19 y 20».

«Hay elementos ingleses como relojes de roble o campanas de bronce como se suele asociar al mundo ferroviario, aceros de Inglaterra pero también objetos que son cercanos en el tiempo y tienen que ver con los ferrocarriles nacionales», agregó.

«El museo -recordó Tentoni- comenzó haciendo entrevistas bajo los protocolos de la historia oral a un montón de personas que transcurridos 20 años en su mayor parte ya no están con nosotros».

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

«Muestra de cartón pintado», rostros que dan testimonio

En el museo taller de Ferrowhite los visitantes también se encuentran con la denominada «Muestra de cartón pintado», en la cual hay armadas varias vagonetas, entre ellas se encuentra la Casa Histórica de Tucumán, donde hay distintas figuras de presidentes correspondientes a varios períodos históricos de la Argentina.

«Hay una vagoneta para armar, que representa una casita de Tucumán donde por las ventanas asoman los rostros de los presidentes de la historia Argentina, por ejemplo desde Julio Argentino Roca hasta Alberto Fernández», comentó el director de Ferrowhite, Nicolás Testoni.

«Son rostros para armar, están imantados, se pueden sacar y poner de la vagoneta para armar secuencias históricas», agregó. «Uno le da manija y esas caras ruedan, se pueden ver por las ventanas de la casita de Tucumán por lo que se puede armar una secuencia de presidentes radicales, peronistas».

Testoni dijo que «una historia de cartón pintado, que es está muestra está en el museo desde el principio pero ha sufrido modificaciones».

«En un principio las figura que había en esa casa de Tucumán eran fijas y aludían a la década neoliberal o a la segunda década, depende como se quiera sectorizar o al menemismo, y después se decidió cambiar ese planteo y desanclarlo para volver una vagoneta meta histórica», comentó.

Telam SE

«Entonces el museo en su origen está muy marcado por ese momento de la historia argentina, tal vez es la reacción a ese momento», comentó. E indicó que «decimos que Ferrowhite no es exactamente un museo ferroviario; es el de los que se quedaron en la vía».

«De todos esos ferroviarios que se organizaron para salvar algunas cosas, para que la historia de ese despojo no fuera fácilmente olvidada», agregó.

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

«Hay generaciones de chicos que no saben lo que es andar en tren»

«Siempre estuvimos vinculados a los trenes, tanto por parte de mi padre como de mi madre, que eran ferroviarios. Tuve abuelos maquinistas y tíos guardas. Toda mi familia era ferroviaria», relató Carlos Dinamarca, una de las voces de esa tercera generación, en su caso con 33 años de historia laboral, y para quien la mejor época del ferrocarril se juega por «muchos sentimientos y por el de mejorar el trabajo».

Este extrabajador ferroviario, de 68 años, ingresó como aspirante de conductor de locomotoras en 1976 y se jubiló en 2009 en los galpones de Ingeniero White, próximo a Bahía Blanca.

«Entré en la carrera de conducción en 1976 como aspirante ya que en aquellos años uno ingresaba al depósito de locomotoras de Ingeniero White como peón», comentó a Télam durante una visita al museo taller de Ferrowhite.

Carlos Dinamarca Foto Horacio Culaciatti
Carlos Dinamarca / Foto: Horacio Culaciatti.

Dinamarca dijo que, tras cursos y estudios para poder llegar a conocer la locomotora, «rendí examen, me recibí de conductor y comencé en forma ininterrumpida hasta el 2009 que me jubilé».

«Siempre estuvimos vinculados con los trenes, tanto por mi padre y de mi madre que eran ferroviarios, abuelos maquinistas, tíos guardas, toda la familia era ferroviaria», indicó.

También recordó que en su inicios «quedaban en varias partes del país locomotoras a vapor pero estaban siendo raleadas de servicio porque había ingresado la diesel con un sinfín de beneficios».

«Yo trabajé a vapor también como como ayudante o foguista como se le decía antes», recordó Dinamarca, al indicar que en la dotación de Ingeniero White «quedaban 25 locomotoras a vapor, a las cuáles en mi turno le tenía que dar agua y petróleo».

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

«Ferrowhite significa el puerto de llegada y de demostración de lo que fue el ferrocarril», expresó Dinamarca. E indicó: «Hay tres generaciones de chicos que no saben lo que es andar en tren».

«Fue una parte muy importante de la vida del transporte de nuestro país, se ha degradado mucho lamentablemente a través de los años y es bueno contarles que fue, que es y que será en el futuro del ferrocarril», sostuvo.

El hombre, quien además es el autor del libro «Recuerdos de mi vida ferroviaria» sostuvo que «cuento historias de trabajo ferroviario que a mí me pasaron».

Por su parte, Néstor Ibarra, quien trabaja desde 1982 en el ferrocarril, sostuvo que en Ferrowhite «hice funcionar los aparatos de bloqueo de las estaciones que con algunas adaptaciones logramos que aquí se comunicarán entre sí».

Nstor Ibarra Foto Horacio Culaciatti
Néstor Ibarra / Foto: Horacio Culaciatti.

El hombre, de 61 años, comenzó a trabajar como peón, ayudante de conductor y luego como conductor en la ex Ferrocarriles Argentinos hasta 1991 y luego en la empresa FerroExpreso Pampeano.

«El tren es mi historia de vida, mi papá era ferroviario con lo cual en épocas en que el tren de pasajeros funcionaba con más frecuencia en todos lados vivía sobre él para movilizarme», comentó.

Ibarra dijo que «estaba cerquita del trabajo de mi viejo con lo cual era frecuente verlo, después la vida me trajo trabajar a esto, por lo que mi historia de vida es en torno a los talleres ferroviarios».

Ibarra se recibió como Ingeniero por lo que en la actualidad lleva a cabo capacitaciones para trabajadores ferroviarios.

«Me jubilé a los 55 como conductor y a partir de ahí seguí en mis actividades como capacitador en el ámbito ferroviario», comentó al indicar que en la actualidad brinda una materia vinculada a los ferrocarriles en la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad Tecnológica, Facultad Regional Bahía Blanca.

Foto Horacio Culaciatti
Foto: Horacio Culaciatti.

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