Guzmán buscó despejar dudas y sugirió a los banqueros mirar menos a las Leliqs

Los encuentros que mantuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, con los banqueros locales buscaron abstraer a estos ejecutivos del clima imperante en el mercado.

En opinión del ministro, hay una sobrerreacción de los inversores -en obvia relación a las dudas que aparecieron sobre la sustentabilidad de la deuda en pesos, en especial la emitida con ajuste por inflación- que tiene anclaje en la “foto” pero no en la “película” que -espera y confía- trace la economía local en los próximos meses.

Según su lectura, los desvíos (notables vale aclarar) que se registran en lo fiscal fueron básicamente por el impacto que la guerra en Ucrania tuvo en los precios internacionales y en las importaciones de energía, lo que alimentó la inflación y obligó al Gobierno a diseñar un plan de ayuda social de emergencia.

“Son subsanables en el segundo semestre, algo que entendió el FMI, y por eso se flexibilizaron las metas trimestrales del acuerdo pero se mantienen las anuales, con las que vamos a cumplir”, afirmó, en obvia alusión a las pactadas sobre la asistencia monetaria, el déficit primario y la acumulación de reservas, según fuentes al tanto de lo conversado.

Además, volvió a descartar cualquier posibilidad de un “reperfilamiento” o “reestructuración” de la deuda en pesos. “El Tesoro es solvente y honrará sus compromisos”, sentenció.

La apuesta del ministro, que recibió a sus visitantes con su equipo de Hacienda y Finanzas, y la presencia incluso de su representante ante el BCRA, Diego Bastourre, es que los bancos se animen no sólo a renovar los títulos de deuda que ya tienen en cartera (pese a la ola de ventas que sigue afectando a los bonos CER), sino que se allanen a comprarle algunos más, y a mayor plazo de ser posible, para poder cumplir con el programa financiero contemplado en el acuerdo y que obliga al Gobierno a conseguir financiamiento neto en pesos del sector privado por alrededor del 2% del PBI anual entre este año y 2024.

De hecho, les preguntó por qué mantienen preferencia por las Letras de Liquidez (Leliqs) que le ofrece el Banco Central (BCRA) aun cuando son inversiones que ya pagan 1,36% menos que la tasa que paga el Tesoro en su papel a menor plazo y que incluso le tributan 8% en concepto de Ingresos Brutos a CABA.

Ayer, cuando estuvo con los banqueros nacionales (Adeba) venía de observar que el martes el BCRA había ofrecido a los bancos un monto indicativo de $380.000 millones en estos papeles y se topó con una demanda que le hizo colocar un total de $616.307 millones a 28 días e incluso hoy, para cuando recibió a sus pares de ABA (banca extranjera), ya se sabía que habiendo ofrecido $400.000 millones en nuevas Leliqs el BCRA terminó colocando $510.000 millones.

Los banqueros coincidieron en explicarle que el riesgo del ente emisor se considera siempre menor al del Tesoro Nacional, que ha incurrido varias veces en incumplimientos y renegociaciones de sus pasivos, Y que la posibilidad de alargar plazos se ve acotada dado que más del 70% de los depósitos que captan a plazo se pactan a un mes, dado que la tendencia al cortoplacismo en el sistema creció en 10 puntos en los últimos 2 años.

Allí plantearon que las tasas mínimas para los plazos fijos que se introdujeron en la pandemia generan distorsiones y mencionaron la necesidad de generar condiciones para que puedan aumentar los créditos al sector privado. “Si se avanzara en reformas impositivas que dejen de penalizar la bancarización y se revisaran las normas que premian el uso de dinero en efectivo y penalizan el dinero digital tal vez habría más recursos”, contragolpearon, según logró reconstruir LA NACION de múltiples consultas con algunos de los asistentes.

Aun así desde ambas cámaras valoraron la reunión. “Fue un encuentro cordial y productivo en el que se abordaron cuestiones técnicas con números en la mano”, concedieron desde Adeba. “Fue un diálogo sensato”, coincidió uno de los que asistió con ABA.

La sensación es que los encuentros buscaron plantear las bases para una relación más fluida en adelante. “Creo que la mira está puesta no en la licitación de la semana entrante, tras reducir en un 60% el monto del vencimiento con el canje, sino en lo que viene en el segundo semestre”, confió uno de los asistentes.

Aludía a los vencimientos por $4 billones que el Gobierno debe enfrentar, dado que el 43% de las tenencias están en manos privadas.

Los encuentros que mantuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, con los banqueros locales buscaron abstraer a estos ejecutivos del clima imperante en el mercado.En opinión del ministro, hay una sobrerreacción de los inversores -en obvia relación a las dudas que aparecieron sobre la sustentabilidad de la deuda en pesos, en especial la emitida con ajuste por inflación- que tiene anclaje en la “foto” pero no en la “película” que -espera y confía- trace la economía local en los próximos meses.Según su lectura, los desvíos (notables vale aclarar) que se registran en lo fiscal fueron básicamente por el impacto que la guerra en Ucrania tuvo en los precios internacionales y en las importaciones de energía, lo que alimentó la inflación y obligó al Gobierno a diseñar un plan de ayuda social de emergencia.“Son subsanables en el segundo semestre, algo que entendió el FMI, y por eso se flexibilizaron las metas trimestrales del acuerdo pero se mantienen las anuales, con las que vamos a cumplir”, afirmó, en obvia alusión a las pactadas sobre la asistencia monetaria, el déficit primario y la acumulación de reservas, según fuentes al tanto de lo conversado.Además, volvió a descartar cualquier posibilidad de un “reperfilamiento” o “reestructuración” de la deuda en pesos. “El Tesoro es solvente y honrará sus compromisos”, sentenció.La apuesta del ministro, que recibió a sus visitantes con su equipo de Hacienda y Finanzas, y la presencia incluso de su representante ante el BCRA, Diego Bastourre, es que los bancos se animen no sólo a renovar los títulos de deuda que ya tienen en cartera (pese a la ola de ventas que sigue afectando a los bonos CER), sino que se allanen a comprarle algunos más, y a mayor plazo de ser posible, para poder cumplir con el programa financiero contemplado en el acuerdo y que obliga al Gobierno a conseguir financiamiento neto en pesos del sector privado por alrededor del 2% del PBI anual entre este año y 2024.De hecho, les preguntó por qué mantienen preferencia por las Letras de Liquidez (Leliqs) que le ofrece el Banco Central (BCRA) aun cuando son inversiones que ya pagan 1,36% menos que la tasa que paga el Tesoro en su papel a menor plazo y que incluso le tributan 8% en concepto de Ingresos Brutos a CABA.Ayer, cuando estuvo con los banqueros nacionales (Adeba) venía de observar que el martes el BCRA había ofrecido a los bancos un monto indicativo de $380.000 millones en estos papeles y se topó con una demanda que le hizo colocar un total de $616.307 millones a 28 días e incluso hoy, para cuando recibió a sus pares de ABA (banca extranjera), ya se sabía que habiendo ofrecido $400.000 millones en nuevas Leliqs el BCRA terminó colocando $510.000 millones.Los banqueros coincidieron en explicarle que el riesgo del ente emisor se considera siempre menor al del Tesoro Nacional, que ha incurrido varias veces en incumplimientos y renegociaciones de sus pasivos, Y que la posibilidad de alargar plazos se ve acotada dado que más del 70% de los depósitos que captan a plazo se pactan a un mes, dado que la tendencia al cortoplacismo en el sistema creció en 10 puntos en los últimos 2 años.Allí plantearon que las tasas mínimas para los plazos fijos que se introdujeron en la pandemia generan distorsiones y mencionaron la necesidad de generar condiciones para que puedan aumentar los créditos al sector privado. “Si se avanzara en reformas impositivas que dejen de penalizar la bancarización y se revisaran las normas que premian el uso de dinero en efectivo y penalizan el dinero digital tal vez habría más recursos”, contragolpearon, según logró reconstruir LA NACION de múltiples consultas con algunos de los asistentes.Aun así desde ambas cámaras valoraron la reunión. “Fue un encuentro cordial y productivo en el que se abordaron cuestiones técnicas con números en la mano”, concedieron desde Adeba. “Fue un diálogo sensato”, coincidió uno de los que asistió con ABA.La sensación es que los encuentros buscaron plantear las bases para una relación más fluida en adelante. “Creo que la mira está puesta no en la licitación de la semana entrante, tras reducir en un 60% el monto del vencimiento con el canje, sino en lo que viene en el segundo semestre”, confió uno de los asistentes.Aludía a los vencimientos por $4 billones que el Gobierno debe enfrentar, dado que el 43% de las tenencias están en manos privadas.

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