Previaje 2022: por “avivadas” de prestadores, cambian una condición clave del plan

A partir de ahora no se aceptarán compras abonadas en efectivo. Clarín tuvo acceso a las estafas detectadas que llevaron a las autoridades a quitar esa forma de pago.

El Ministerio de Turismo lanzó hace unos días el Previaje 2022. La reglamentación del programa de estímulo a la compra adelantada de productos turísticos -mediante la devolución de la mitad de lo gastado- es igual (incluso en los montos) a la del año pasado, salvo por un detalle: no se aceptarán compras abonadas en efectivo. En estas líneas, las estafas detectadas que llevaron a las autoridades a tomar esta decisión.

El cambio puntual de la tercera edición del Previaje es que no se podrán pagar aéreos, excursiones, paquetes turísticos o alojamiento con cash.

Decirlo es raro. En un momento en que todo lo que compete a la organización de la vida es, en buena proporción, digital, a muchos les sorprenderá saber que, en una economía como la Argentina, que adolece del 40% de informalidad, estuviera permitido pagar paquetes en efectivo y cargar las facturas en un  generoso programa oficial de reembolsos de parte del Estado nacional.

Se podía, pero ya no.

Según la reglamentación anexada a la resolución publicada en el Boletín Oficial el 24 de junio, “las compras anticipadas acreditadas por las personas beneficiarias deberán ser realizadas mediante transferencia bancaria, tarjeta de débito y/o crédito o billetera virtual habilitada para operar en el mercado nacional”.

Más de 4,5 millones de personas usaron el plan Previaje y pueden gastar el crédito con tarjeta o a través de apps.

Inmediatamente después, el texto enfatiza que “no se reconocerá crédito por servicios que hubieran sido pagados en efectivo”.

Según pudo confirmar Clarín con el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, esta decisión se tomó para evitar la repetición de una serie de estafas ocurridas en 2021, encarnadas por un número chico de operadores turísticos que lograron hacerse de unos pesos -a su favor o para terceros- de modo fraudulento.

Desde ya, el dinero obtenido adoptó la forma de “crédito Previaje”.

Cómo fue el fraude con el Previaje

Los casos detectados fueron 10, entre 14.000 prestadores que tiene el Previaje. Es una cifra menor, en relación al volumen del programa”, evaluaron desde el Ministerio de Turismo en diálogo con este medio, y detallaron que “ocho eran agencias de viaje y dos, hoteles”.

Si bien no informaron los montos de las estafas ni la modalidad específica usada en cada caso, es fácil imaginar cómo pudo haber funcionado.

Una fuente directamente ligada al mundo de las agencias de viajes (que pidió no ser nombrada) explicó que «sin dudas fueron casos muy excepcionales», pero que podría haber sido «relativamente sencillo» para un operador “chico” hacer una cosa así, en especial si era monotributista o autónomo, ya que tienen muchos menos controles que una empresa grande.

Esos controles en parte se ligan al entrecruzamiento de datos de la AFIP con los de otras dependencias oficiales. En este caso, el Ministerio de Turismo.

Así (siguiendo la hipótesis de la fuente consultada), el operador podría haber emitido una factura por 100.000 pesos a nombre de un conocido o familiar, y más tarde confeccionar una nota de crédito para anular la factura, de modo que la AFIP no la impute.

Mientras tanto, como la factura de hecho existía y para el Ministerio de Turismo tenía validez, el monto de la compra-nunca-hecha podría haber sido cargada en la plataforma del Previaje.

Lo que hubiera seguido es obvio: la obtención del 50% de la compra (50.000 pesos, en este caso), robados al Estado nacional, depositados en la tarjeta del Banco Nación y listos para ser usados en una cena o en (ahora sí) un viaje.

Otra fuente del sector especuló algo similar, pero con una diferencia: el operador-avivado podría no haber hecho la nota de crédito y, aun así, saldría ganando.

En ese caso, la agencia u hotel asumiría el costo fiscal de emitir una factura de 100.000 pesos, es decir, cerca de 30.000 pesos, entre IVA e ingresos brutos. 

Sanciones por las estafas con el Previaje

Según informó a Clarín una fuente oficial que solicitó mantener su anonimato, la detección de estas estafas estuvo a cargo de una empresa con la que se tercerizó la vigilancia del programa.

Consultados por este tema, en el Ministerio de Turismo admitieron que “el servicio de generación de alertas y maniobras irregulares se realizó con Nación Servicios«, una empresa privada que, según dijeron, es del propio Banco Nación.

Parece lógico creer que estas estafas pudieron haber ocurrido también en 2020, pero al cierre de esta nota se aguardaban precisiones del Ministerio de Turismo sobre este punto. 

Si bien la mayoría de los 10 casos detectados está bajo investigación, en la cartera que conduce Matías Lammens explicaron que, “lo primero que se hizo fue suspender a cada empresa y bloquear los créditos obtenidos, hasta corroborar si hubo realmente fraude o fue un error, y entonces hay que rehabilitar la agencia”.

“En los casos en que se corrobore que hubo fraude fehacientemente, se suspende definitivamente a la empresa, se bloquean los créditos y se hace una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal”, dijeron, y aclararon que, “por ahora, solo un caso llegó a esta instancia«, aunque dos más terminarían en la misma situación.  

«La intención es hacer ajustes para evitar fraude o la picardía de algunos, y perfeccionar el funcionamiento del programa», enfatizaron, y concluyeron que “la disposición del pago no en efectivo, más allá de que busca evitar todo lo relativo a fraudes”, también tiene la intención de “profundizar la formalización de la economía en el ámbito del Turismo”.

Cómo funciona el Previaje 2022

Quienes hayan aprovechado el Previaje en 2020 o 2021 sabrán que, como si fueran “puntos”, los pesos depositados por el Estado tras la compra de productos a operadores inscriptos en el programa, equivalen al 50% de la compra realizada y van a parar a una tarjeta de débito emitida por el Banco Nación.

Ese dinero queda a disposición del usuario durante un año, pero no para adquirir cualquier producto sino para compras ligadas al sector recreativo-turístico: pasajes de transporte de mediana y larga distancia, alojamiento, excursiones, paquetes y gastronomía.

Desde 2020 no faltaron voces que cuestionaron el programa, con el argumento de que estimula económicamente a una porción de la población en mejor posición que el casi 40% de las personas bajo la línea de pobreza, más allá de la debacle económica que generó el Covid y, hace meses, el cachetazo de la irrefrenable escalada inflacionaria.

Pero hay que destacar el éxito del Previaje, al menos en las cifras. Están plasmadas en las consideraciones de la reglamentación del Previaje de este año, como un sustento para su relanzamiento.

En 2021, el programa fue aprovechado por más de 4,5 millones de turistas y movilizó 150 mil millones de pesos.

Por fin, dos datos más. El primero, que el programa comenzaría a funcionar en algún momento de julio (recién se habilitó la reinscripción para los operadores).

El segundo, un aspecto que dota de un realismo necesario la ilusión que hace dos años vienen generando esos pesos «de arriba»: el crédito máximo que se puede acumular con el programa no se ha modificado.

Ese tope es 100.000 pesos. Con la inflación acumulada desde la salida del Previaje 2 a mediados de agosto, hasta el último dato oficial de inflación mensual disponible, en mayo pasado, se puede estimar que esos 100.000 rendirán un 40% menos.

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