Acompañar el buen morir

A pocos días de festejar finalmente la sanción de la demorada ley de oncopediatría, celebramos ahora la aprobación de otro impostergable proyecto que aguardaba tratamiento desde 2020 tras su aprobación en el Senado. Con 218 votos a favor y solo uno en contra, la Cámara de Diputados convirtió en ley el acceso a prestaciones integrales de cuidados paliativos para pacientes que cursan enfermedades crónicas progresivas y terminales o amenazantes para su vida y acompañamiento a sus familias, tanto en el ámbito público como privado y de la seguridad social.

La tanatóloga suiza Elisabeth Kübler-Ross fue pionera en el estudio de las emociones que atraviesan las personas que se acercan a la muerte, en especial los niños. Su modelo es considerado hoy la base teórica de los cuidados paliativos. “El instante de la muerte es una experiencia única, bella, liberadora, que se vive sin temor y sin angustia. Morir es mudarse de casa, a una más bella”, afirmaba tras años de cercanía con quienes enfrentaban ese nuevo comienzo, esta psiquiatra que creó más de 50 centros que brindan cuidados paliativos en el mundo.

Si bien el derecho a los cuidados paliativos estaba contemplado por la ley de derechos del paciente, la flamante norma lo vuelve operativo. Siendo ya parte del Programa Médico Obligatorio (PMO), la ley ordena ahora a obras sociales e instituciones de medicina prepaga cubrir esta instancia de atención que debe estar al alcance de todos.

Se calcula que apenas un 5% de quienes requieren cuidados paliativos en el país acceden a recibirlos. Por eso también merece destacarse que la Argentina es ahora uno de los pocos países de la región con esta norma, que contempla, además, la formación de grado y posgrado de profesionales especializados en la atención paliativa así como la investigación.

La presidenta de la comisión de Salud de Diputados, Mónica Fein (Socialista-Interbloque Federal), recalcó los beneficios de que “un cuidado paliativo tomado eficazmente en etapa temprana evita hospitalizaciones innecesarias y el uso de servicios de salud”. Se basa en tres pilares: adecuado control de síntomas, correcto manejo de la información y acompañamiento creativo. Hablamos de una intervención que lejos de ser exclusivamente terapéutica, farmacológica o no, propone un enfoque multidisciplinario, con una mirada que dé respuesta a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales de los pacientes. Cuando se agotan las instancias de curación, aún resta mucho por hacer para mejorar la calidad de vida y aliviar el sufrimiento.

“Cuando nos enfermamos seguimos siendo nosotros, pero nuestras capacidades van cambiando y sufrimos. Muchos de estos sufrimientos pueden y deben ser aliviados”, explica la doctora Liliana Rodríguez, directora de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (Aamycp).

Una sociedad que proporciona el acceso a los cuidados paliativos es más democrática, justa y equitativa.

A pocos días de festejar finalmente la sanción de la demorada ley de oncopediatría, celebramos ahora la aprobación de otro impostergable proyecto que aguardaba tratamiento desde 2020 tras su aprobación en el Senado. Con 218 votos a favor y solo uno en contra, la Cámara de Diputados convirtió en ley el acceso a prestaciones integrales de cuidados paliativos para pacientes que cursan enfermedades crónicas progresivas y terminales o amenazantes para su vida y acompañamiento a sus familias, tanto en el ámbito público como privado y de la seguridad social.La tanatóloga suiza Elisabeth Kübler-Ross fue pionera en el estudio de las emociones que atraviesan las personas que se acercan a la muerte, en especial los niños. Su modelo es considerado hoy la base teórica de los cuidados paliativos. “El instante de la muerte es una experiencia única, bella, liberadora, que se vive sin temor y sin angustia. Morir es mudarse de casa, a una más bella”, afirmaba tras años de cercanía con quienes enfrentaban ese nuevo comienzo, esta psiquiatra que creó más de 50 centros que brindan cuidados paliativos en el mundo.Si bien el derecho a los cuidados paliativos estaba contemplado por la ley de derechos del paciente, la flamante norma lo vuelve operativo. Siendo ya parte del Programa Médico Obligatorio (PMO), la ley ordena ahora a obras sociales e instituciones de medicina prepaga cubrir esta instancia de atención que debe estar al alcance de todos.Se calcula que apenas un 5% de quienes requieren cuidados paliativos en el país acceden a recibirlos. Por eso también merece destacarse que la Argentina es ahora uno de los pocos países de la región con esta norma, que contempla, además, la formación de grado y posgrado de profesionales especializados en la atención paliativa así como la investigación.La presidenta de la comisión de Salud de Diputados, Mónica Fein (Socialista-Interbloque Federal), recalcó los beneficios de que “un cuidado paliativo tomado eficazmente en etapa temprana evita hospitalizaciones innecesarias y el uso de servicios de salud”. Se basa en tres pilares: adecuado control de síntomas, correcto manejo de la información y acompañamiento creativo. Hablamos de una intervención que lejos de ser exclusivamente terapéutica, farmacológica o no, propone un enfoque multidisciplinario, con una mirada que dé respuesta a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales de los pacientes. Cuando se agotan las instancias de curación, aún resta mucho por hacer para mejorar la calidad de vida y aliviar el sufrimiento.“Cuando nos enfermamos seguimos siendo nosotros, pero nuestras capacidades van cambiando y sufrimos. Muchos de estos sufrimientos pueden y deben ser aliviados”, explica la doctora Liliana Rodríguez, directora de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (Aamycp).Una sociedad que proporciona el acceso a los cuidados paliativos es más democrática, justa y equitativa.

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