Aldosivi – River: el buen pulso en los cambios de Marcelo Gallardo para que su equipo entre de nuevo en escena

De pronto se abrió el cielo para River en Mar del Plata. Y entró el primero. Y el segundo. Y el tercero… En una ráfaga de cuatro minutos liquidó una discusión que del otro lado solamente mantenía Jose Devecchi. Pero el arquero de Aldosivi ya no pudo con ese vendaval llamado Miguel Ángel Borja Hernández, que ingresó en el segundo tiempo para romper el partido: dibujó una asistencia de pecho para que Palavecino abriese el marcador, se hamacó una y otra vez hasta que asistió a Beltrán para el segundo tanto y convirtió su primer gol con la camiseta de River para el 3-0 final. Así arrebató el 10 como calificación que se estaba ganando Devecchi. El colombiano de Tierralta, que ya había atrapado a los hinchas con su aura cautivante apenas pisó la Argentina, jugó apenas media hora bajo la niebla, aunque sólo cuatro minutos (desde los 26 hasta los 30 del segundo tiempo) necesitó para transformarse en el jugador más determinante en el Minella.

“Estoy agradecido por la oportunidad, recién me estoy adaptando. En el segundo gol el defensor me cerró bien y lo vi mejor ubicado a mi compañero. Hay que pensar siempre en el equipo”, dijo Borja y enseguida regaló una sonrisa por la magia que tiró con el pase de pecho a lo Pelé para el 1-0: “Me gusta hacer eso cuando puedo, pero siempre con respeto hacia el rival”.

Lo cierto es que River ha vuelto a ponerse de pie. Y sabe que tiene con qué entusiasmarse. Más allá de la endeblez estructural que viene exhibiendo Aldosivi: ahí están los números de la tabla para certificarlo, último en el torneo, y en zona de descenso. Pero Aldosivi al margen, River estaba en deuda consigo mismo. No había crisis, según Marcelo Gallardo, cuando el entrenador salió con los tapones de punta (con mensajes hacia afuera pero también hacia adentro), pero el equipo, ya fuera de la Libertadores seguía ofreciendo incertidumbres en el ámbito local.

Esas palabras del entrenador sacudieron la modorra interna y River venció a Gimnasia con autoridad. Y ahora llegó esta goleada por 3-0 que si bien la pudo escribir recién en la segunda etapa, la búsqueda prolija y constante desde el comienzo le devolvieron a River su mejor semblante.

Ni el alerta violeta por la niebla que tapizó el domingo marplatense había podido frenar aquella embestida del conjunto de Gallardo  cuando expiraba la primera parte. Con Simón desde la derecha, con Barco desde la izquierda pero también metiendo la diagonal y apareciendo por el otro callejón, con la presión de Zuculini, con la pegada de Palavecino y con la inquietante presencia de Lucas Beltrán contra una defensa de cinco hombres. Eso sí, el que mantenía el cero en el arco de Aldosivi no era otro que José Devecchi, el responsable de sacar todo, de construir tiros de esquina para el equipo de Gallardo a puros revolcones.

Mientras que tuvieron resto físico, los tanques uruguayos de Aldosivi (Cauteruccio y Silva) molestaron a una defensa de River que mostró flaquezas, sobre todo por el lado de David Martínez. Cauteruccio sólo había jugado la primera fecha, ante Argentinos. Después entró en cortocircuito con la dirigencia por su deseo de pasar a San Lorenzo. Hasta que firmaron la paz y volvió contra River. Pero él (de 35 años) y Silva (41) no pueden resolverle la vida al equipo de Leandro Somoza si el resto hace agua, excepto Devecchi, claro.

Lo mejor de River ante Aldosivi

Está claro que River tiene variantes y tiene intérpretes calificados para llevarlas a cabo. Por eso puede pasar de un 4-1-4-1 a un 4-3-3 en cuestión de segundos y con Simón y Barco bien abiertos, por ejemplo, ser más profundo y lacerante. Pero había algo que le estaba faltando, más allá del moño del gol. Devecchi evitaba el grito de Beltrán, de Palavacino, de Barco… Hasta Silva evitó el primero de River como un excelso marcador central. Sin embargo, había que meter mano y resetear el proceso de elaboración. Por eso Gallardo metió tres cambios juntos: adentro De la Cruz, Solari y Borja; afuera Simón, Aliendro y Barco.

De la Cruz, recostado sobre la izquierda, cumplió pero no sobresalió. Solari fue una daga para Aldosivi, metiendo la diagonal desde la derecha. Y Borja… Bueno, el “Colibrí” pareció inmerso en su hábitat, allá en el parque nacional Paramillo, en donde las bellezas naturales abrazan y se dejan abrazar por todas las miradas. Ya sin Julián Álvarez, ahora con el goleador tierraltelse y con las ilusiones que despiertan Beltrán, Palavecino y compañía, River avisa que está de nuevo en escena. Y todavía queda más de la mitad del torneo por recorrer.

De pronto se abrió el cielo para River en Mar del Plata. Y entró el primero. Y el segundo. Y el tercero… En una ráfaga de cuatro minutos liquidó una discusión que del otro lado solamente mantenía Jose Devecchi. Pero el arquero de Aldosivi ya no pudo con ese vendaval llamado Miguel Ángel Borja Hernández, que ingresó en el segundo tiempo para romper el partido: dibujó una asistencia de pecho para que Palavecino abriese el marcador, se hamacó una y otra vez hasta que asistió a Beltrán para el segundo tanto y convirtió su primer gol con la camiseta de River para el 3-0 final. Así arrebató el 10 como calificación que se estaba ganando Devecchi. El colombiano de Tierralta, que ya había atrapado a los hinchas con su aura cautivante apenas pisó la Argentina, jugó apenas media hora bajo la niebla, aunque sólo cuatro minutos (desde los 26 hasta los 30 del segundo tiempo) necesitó para transformarse en el jugador más determinante en el Minella.“Estoy agradecido por la oportunidad, recién me estoy adaptando. En el segundo gol el defensor me cerró bien y lo vi mejor ubicado a mi compañero. Hay que pensar siempre en el equipo”, dijo Borja y enseguida regaló una sonrisa por la magia que tiró con el pase de pecho a lo Pelé para el 1-0: “Me gusta hacer eso cuando puedo, pero siempre con respeto hacia el rival”.Lo cierto es que River ha vuelto a ponerse de pie. Y sabe que tiene con qué entusiasmarse. Más allá de la endeblez estructural que viene exhibiendo Aldosivi: ahí están los números de la tabla para certificarlo, último en el torneo, y en zona de descenso. Pero Aldosivi al margen, River estaba en deuda consigo mismo. No había crisis, según Marcelo Gallardo, cuando el entrenador salió con los tapones de punta (con mensajes hacia afuera pero también hacia adentro), pero el equipo, ya fuera de la Libertadores seguía ofreciendo incertidumbres en el ámbito local. Esas palabras del entrenador sacudieron la modorra interna y River venció a Gimnasia con autoridad. Y ahora llegó esta goleada por 3-0 que si bien la pudo escribir recién en la segunda etapa, la búsqueda prolija y constante desde el comienzo le devolvieron a River su mejor semblante.Ni el alerta violeta por la niebla que tapizó el domingo marplatense había podido frenar aquella embestida del conjunto de Gallardo  cuando expiraba la primera parte. Con Simón desde la derecha, con Barco desde la izquierda pero también metiendo la diagonal y apareciendo por el otro callejón, con la presión de Zuculini, con la pegada de Palavecino y con la inquietante presencia de Lucas Beltrán contra una defensa de cinco hombres. Eso sí, el que mantenía el cero en el arco de Aldosivi no era otro que José Devecchi, el responsable de sacar todo, de construir tiros de esquina para el equipo de Gallardo a puros revolcones.Mientras que tuvieron resto físico, los tanques uruguayos de Aldosivi (Cauteruccio y Silva) molestaron a una defensa de River que mostró flaquezas, sobre todo por el lado de David Martínez. Cauteruccio sólo había jugado la primera fecha, ante Argentinos. Después entró en cortocircuito con la dirigencia por su deseo de pasar a San Lorenzo. Hasta que firmaron la paz y volvió contra River. Pero él (de 35 años) y Silva (41) no pueden resolverle la vida al equipo de Leandro Somoza si el resto hace agua, excepto Devecchi, claro.Lo mejor de River ante AldosiviEstá claro que River tiene variantes y tiene intérpretes calificados para llevarlas a cabo. Por eso puede pasar de un 4-1-4-1 a un 4-3-3 en cuestión de segundos y con Simón y Barco bien abiertos, por ejemplo, ser más profundo y lacerante. Pero había algo que le estaba faltando, más allá del moño del gol. Devecchi evitaba el grito de Beltrán, de Palavacino, de Barco… Hasta Silva evitó el primero de River como un excelso marcador central. Sin embargo, había que meter mano y resetear el proceso de elaboración. Por eso Gallardo metió tres cambios juntos: adentro De la Cruz, Solari y Borja; afuera Simón, Aliendro y Barco.De la Cruz, recostado sobre la izquierda, cumplió pero no sobresalió. Solari fue una daga para Aldosivi, metiendo la diagonal desde la derecha. Y Borja… Bueno, el “Colibrí” pareció inmerso en su hábitat, allá en el parque nacional Paramillo, en donde las bellezas naturales abrazan y se dejan abrazar por todas las miradas. Ya sin Julián Álvarez, ahora con el goleador tierraltelse y con las ilusiones que despiertan Beltrán, Palavecino y compañía, River avisa que está de nuevo en escena. Y todavía queda más de la mitad del torneo por recorrer.

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