Dua Lipa transformó al Campo Argentino de Polo en una discoteca

Martes 13, no te cases ni te embarques. La superstición popular nada dice acerca de subir a los escenarios y dar recitales. A lo sumo, habrá que tomar la precaución de no pasar por debajo de escaleras de dos hojas y evitar que felinos negros se crucen en nuestro camino. Por lo demás, la noche está planteada para el pleno disfrute. Dua Lipa pasea sus 27 años y sus largas piernas por el escenario en busca de la complicidad de un público que seguirá el ritmo de sus canciones por casi una hora y media. De eso se trata la fiesta.

El pulso tan funkytown de “Body Funk”, tema de Purple Disco Machine que sonó antes de que el show comenzara, preanunciaba un recital muy bailable. De hecho, el electro pop del último disco, Future Nostalgia, de esta diva inglesa, no deja márgenes para que su fiesta tome otros rumbos. Todo es pop, techno y con toques retro, en función de la consigna de su más reciente álbum y de lo que quiere comunicar en vivo. En el rostro de Lipa hay una elegancia clásica, menos distante que en el comienzo de su carrera, incluso al momento de cumplir con cuestiones protocolares del quehacer de una gran estrella de la música (el día anterior a este primer concierto salió del hotel para saludar a los fans, y pacientemente, tomó selfies y firmó autógrafos).

Hay que darle la ciudadania argentina a Dua lipapic.twitter.com/h5ZC11Bl9Q

— 🦋DUA LIPA ARGENTINA🦋 (@dualipanoticia) September 14, 2022

Por su larga figura, cuando camina el escenario se mueve más como una experta en pasarelas de la moda que como bailarina del espectáculo musical. Aunque lo cierto es que las coreografías mandan en la docena y media de canciones que preparó para este primer show porteño. La cantante va al ritmo del cuerpo de baile. “Cuando escribí este disco pensé en la música que se tocaba en clubes en las noches con amigos”, había escrito cuando salió el disco.

La estructura del show contiene cuatro bloques (tres actos y el de cierre, con los bises) separados por interludios visuales. Y en cada uno de esos bloques hay desde las canciones más recientes de Future Nostalgia, o algún viejo hit, cuando su carrera todavía no tenía discos publicados, hasta esas colaboraciones estratégicas que la llevaron a compartir micrófono con gente de la talla de Elton John.

El campo esta colmado de jóvenes, aunque también hay niños acompañados por sus padres. Guadalupe, de 10, es muy fan. Marina, su mamá, no tanto, aunque confiesa que le gusta un poco la música de Dua. Cuenta que estuvieron en Rio de Janeiro, días atrás, pero no pudieron ir al festival donde la cantante se había presentado. En Buenos Aires tienen su revancha.

Mas temprano, el dj set de Vickilicious le había puesto calor a una noche fresca y un poco ventosa (como suelen ser las noches de recitales en el Campo Argentino de Polo). Fueron 30 minutos en los que el público, de a ratos, saltó y entró en clima -con temas reversionados de las pistas de la década del noventa- para esperar a la protagonista de la noche.

En la pasarela

Un minuto pasadas las 21.30 Dua Lipa aparece en escena. Vestido verde esmeralda con fondo de pantalla rojo diabólico. Así es su gran entrada. Todo es pura coreografía aunque hay un detalle que no debe ser pasado por alto. Su voz y su manera de caminar el escenario son la clave de su éxito. Llegan los primero temas, “Physical” y “New Rules”, como bandera de largada. Sus bailarines se adueñan del espacio y la banda queda relegada a un segundo plano visual. Enseguida se escucha “Love Again” y la sensualidad es lo que se impone, al ritmo de un bombo en cuatro tiempos y la evocación de unas cuerdas sintetizadas que se escuchan de fondo. “Cool” cambia, apenas, el pulso de ese comienzo. Con “Pretty Please” juega a ser una vedette de la década del setenta levantada por sus bailarines, como si estuviera en un teatro de revista. Y en “Break My Heart” se pone un poco cursi, con unos corazones símil bola de espejos de discoteca. Antes de cerrar el primer bloque con “Be The One”, (ese hitazo con el que comenzó a llamar la atención y a postularse al cargo de estrella pop que finalmente obtuvo) le habla al público. Buena parte de sus comentarios son en castellano. Y cuando las frases son largas opta por el inglés. Alterna en un spanglish que suena fluido.

La estructura del recital por bloques sirve, más que nada, para los cambios de vestuario. En el primer interludio aparecen dos bailarines vestidos de blanco, sobre patines de cuatro ruedas. Tiran rosas al público. El segundo bloque es para los brillos. Dua aparece con un brillo plateado y makeup al tono, que se produjo en cuestión de segundos (en lo que duró el patinaje de los bailarines). Este tramo, con canciones como “We’re Good”, la sexy “Good in Bed” y “Fever” no resulta tan discotequero como el anterior, y le otorga un pequeño matiz al recital. Incluso se escucha “Boys will be boys”, que tiene una entrelínea.

Sirve la mención para preguntarse, entre tanto baile, si Dua Lipa quiere decir algo más en esa hora y media de ritmo. Y quizá sí haya algo más en esta redundancia lírica porque la canción dice: “Los niños no están bien y hacen lo que ven. Porque todo está en la televisión. Los niños no están bien. Los chicos serán chicos. Pero las niñas serán mujeres”.

Claro que el mensaje queda un poco disimulado por el carnaval carioca coreográfico que se arma alrededor, sobre el final del tema. Y esa será la excusa perfecta para otro cambio de vestuario (otra vez con brillos, pero en fucsia y con un diseño mas osado), que desemboca en un medley de temas de su último disco. La discoteca vuelve a estar a pleno. Y Dua Lipa va aflojando esos movimientos que al principio del espectáculo son más rígidos, con un profundo respeto por lo que está guionado.

Con ”Cold Heart” -esa que grabó con Elton John e incluye varios fragmentos de temas del astro inglés- llega el momento de la demagogia, con banderas argentinas sobre el escenario. Y ya en el último tramo se la verá pasear toda su sensualidad de modelo de pasarela por… justamente, la pasarela que tiene frente al escenario y llega hasta la mitad del campo delantero. Pelotas gigantes rebotan sobre las manos del público. Suenan los bises, “Future Nostalgia”, “Levitating” y “Don’t Start Now”. Y Dua Lipa vuelve a agradecer y a decirle al público local cuánto lo quiere.

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