El ataque a Cristina Kirchner: es imposible que Sabag Montiel haya gatillado dos veces la vieja Bersa Lusber 84

La Bersa Lusber 84 calibre 7.65 que Fernando Andrés Sabag Montiel utilizó en el ataque contra Cristina Kirchner no es un arma fácil de usar: pesa el doble que las pistolas modernas, que además tienen mayor poder de fuego, y el tirador debe aplicar una fuerza considerable para poder accionar la corredera que permita que el proyectil suba a la recámara y quede en posición de disparo.

Así lo explicó uno de los armeros más importantes de la Argentina, que mostró a LA NACION cómo funciona el arma secuestrada en poder del agresor. Al explicar el funcionamiento de la pistola echó por tierra una de las afirmaciones realizadas por la Policía Federal que difundió el primer informe sobre el ataque, en el que se indicaba que, “según los testigos, el agresor había gatillado dos veces el arma”.

Esos mismos testigos, consignados en el informe de la Policía Federal sobre el ataque a la vicepresidenta de la Nación del 1° de septiembre pasado, dijeron haber escuchado dos veces el ruido del martillo de la pistola provocado por el golpe sobre la aguja percutora del arma.

Sin embargo, una demostración práctica derrumbó esas afirmaciones. Al presionar el gatillo –o cola del disparador– sin tener una bala en la recámara, el martillo se mantuvo siempre en su posición de “abatido” y nunca bajó a la posición de tiro.

Según el armero, “para que el martillo estuviera en posición de disparo, el agresor debió realizar dos movimientos: accionar la corredera o bajar el martillo manualmente. En los distintos videos que grabaron el ataque desde diferentes ángulos, no quedó registrado que el agresor haya accionado la corredera, lo que hubiera llevado el martillo hacia abajo”.

Pero el disparo no salió porque la pistola no tenía un proyectil en la recámara. En ese momento, el agresor siguió presionando el gatillo, pero la cola del disparador no respondía debido a la ausencia del cartucho en la recámara y porque el martillo estaba arriba, no en posición de disparo.

Dos posibilidades

Al ser consultado sobre la causa que provocó que Sabag Montiel no disparara, el armero respondió: “El disparo no se concretó porque, al accionar la corredera, este elemento no encontró ninguna bala para colocar en la recámara. Esto pudo ocurrir porque, posiblemente, el cargador no hubiera sido colocado correctamente o porque, al empuñar la pistola, el agresor presionó, accidentalmente, el botón expulsor del cargador”.

Otro especialista dio una explicación alternativa: “Sabag Montiel no es tirador profesional. Pero su ADN estaba en la base del cargador, la cola del disparador y la corredera. Lo que pudo haber pasado es que haya hecho una tracción incompleta de la corredera, producto de su inexperiencia. En ese caso, la munición no sube del cargador a la recámara”.

La imagen del arma con el cargador parcialmente salido por debajo de la empuñadura fue difundida por la Policía Federal minutos después de la detención de Sabag Montiel. “Si el cargador estaba de esa forma en el momento en que el acusado accionó la corredera y presionó el gatillo, resultó imposible que el arma se dispare debido a que el cargador estaba mal colocado y no había forma que se coloque una bala en la recámara”, indicó el armero consultado.

Según el perito balístico, “el martillo estaba ‘arriba’ hasta que el agresor accionó la cola del disparador. Una vez que bajó y no se produjo el disparo, debió haber subido el martillo con el pulgar o traccionando la corredera. La posición ligeramente fuera de su alojamiento del almacén cargador, que tenía cinco cartuchos, podría ser causal, en caso de accionarse la corredera”.

Un arma incómoda, pero en condiciones

En los minutos posteriores a la detención de Sabag Montiel, fuentes judiciales indicaron que el arma estaba apta para el disparo, pero no estaba conformada para ser disparada. Según el armero que hizo la demostración a LA NACION sobre cómo funciona el arma secuestrada al acusado, dicha afirmación constituye una cuestión técnica del Derecho.

“El arma estaba entera. No tenía faltantes de piezas que hubieran impedido su funcionamiento. Pero no había sido preparada para ser disparada. Esto significa que, por algún motivo que todavía no se estableció, el acusado no accionó la pistola de forma tal que el proyectil pudiera ser disparado. Esto pasó porque no había una bala en la recámara”, explicó el experimentado perito balístico.

Con respecto a la pistola Bersa Lusber 84 secuestrada en poder de Sabag Montiel, el armero explicó que se fabricó entre 1969 y junio de 1975. Se construyó totalmente en acero y de forma artesanal. Debido a los materiales usados en esa época, su peso de 600 gramos, vacía, y de 670 gramos con el cargador completo, la convirtieron en un arma difícil de manipular.

A esta característica debe sumarse el hecho de que se trata de una pistola de acción simple, diferente de las armas actuales de tienen un sistema de doble acción y pesan no más de 300 gramos, debido a que las empuñaduras son de aluminio y solamente el cañón y la corredera son de acero.

Fernando Sabag Montiel manipulando el arma que usó en el intento de magnicidio

Manipulación indebida

Otro detalle llamó la atención del armero y perito balístico consultado por LA NACION sobre el arma y la forma de usarla. Al observar el video hallado en el celular de Sabag Montiel, en el que supuestamente el acusado se grabó mientras practicaba con el arma, el experimentado armero se detuvo en un detalle: “La persona que manipula la pistola no cumple con una premisa clave en los usuarios de armas, que es que lo último que se hace es tener el dedo en el gatillo”.

“Por lo que aparece en el video, el hombre que acciona el arma tiene el dedo colocado permanentemente en la cola del disparador. Los usuarios de armas nunca realizan ese movimiento para evitar un disparo accidental. Siempre, como regla de oro, el dedo queda por encima del arco protector. Aparentemente, el imputado no supo accionar el arma para producir el disparo supuestamente pretendido”, sostuvo el perito balístico.

Según fuentes policiales, Sabag Montiel le robó el arma a un vecino que falleció hace seis meses y que trabajaba en una empresa de seguridad. Los investigadores también sospechan que las municiones secuestradas en la pieza que alquilaba en Uriburu al 700, en Villa Zagala, partido de San Martín, fueron sustraídas a la misma persona. Al menos una de esas cajas de municiones corresponde a una partida fabricada hace más de diez años.

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