Franco Casella: su experiencia en Miami, su regreso a Bendita y la relación con su papá

Después de una breve experiencia viviendo en Miami, Franco Casella volvió recargado y se luce en “Bendita Premium”, un segmento del programa Bendita que su papá, Beto Casella, conduce en Canal 9 desde hace 17 años. Biólogo recibido, ganó una beca en el Conicet, pero sintió que su camino era otro y no la aceptó; hoy estudia periodismo. En diálogo con LA NACION, habla de la decisión de irse y de volver al país, de la experiencia de trabajar con su papá, y de sus sueños.

Estuve unos meses en Miami para probar cómo era vivir afuera. Me quedé en casa de mi amigo Julio Bertoni, y solo gastaba plata en comida, lo que me permitió quedarme más tiempo. Pude practicar inglés y conocer gente. Hay muchos latinoamericanos que están allá porque en su país no rinde trabajar, y eso pasa también muchísimo en el nuestro. Pero acá tengo mi casa, mi trabajo, mi familia, mis amigos y no soy millonario, pero tampoco pobre. Hablaba con mi papá todos los días por videollamada, casi religiosamente”, relata Casella.

-¿Por qué decidiste volver?

-Porque surgió la posibilidad de hacer “Bendita Premium”. Trabajé en la producción musical de Bendita durante cuatro o cinco años hasta que en 2020, con la pandemia, mi papá decidió conducir un tiempo desde su casa. Soy biólogo y en ese momento me gané una beca para el Conicet, algo que no esperaba realmente. Estaba en un momento de crisis, no sabía qué era lo que quería, no estaba disfrutando y pensaba que si aceptaba la beca iba a tener un compromiso durante cinco años. Estaba bueno, me iban a pagar por investigar, pero no estaba seguro de querer eso.

-Y no aceptaste…

-Decidí no aceptar la beca y tomarme un tiempo. En ese momento me fui a Miami unos meses y volví en marzo pasado con una propuesta para sumarme a Bendita con “Bendita Premium”, un segmento muy bizarro, conectado con el trabajo que hace el Tano Nieto, productor artístico del programa. Es un sketch del estilo Sin codificar, o de Marcelo Tinelli cuando hacía humor, o de Nico Occhiato, que también lo hizo en un canal de cable. Me pareció una idea excelente y acá estoy. No imaginé que este segmento iba a tener tanto vuelo. El resultado es muy bueno, las devoluciones son muy positivas, lo hacemos una vez por semana y además soy productor de piso de Bendita.

-Nada de biología…

-No, no es analizar proteínas o ingeniería nuclear, pero tiene su complejidad porque hay que estar atento. El productor ejecutivo, Leo González, también me ayudó mucho para que pueda volver y se lo agradezco. Mi viejo me incentivó mucho para quedarme. Si veía que no tenía una motivación, la idea era irme con alguna visa de trabajo a algún país como Nueva Zelanda, España, o lo que surgiera. Pero mi viejo fue el gran motor para quedarme, y también el resto de mi familia.

-Tu papá fantasea con que heredes la conducción de Bendita cuando decida retirarse, ¿qué pensás?

-Es una fantasía compartida. Me gustaría poder seguir, entre comillas, con el negocio familiar. Lo hablamos solamente una vez, en una charla de café. Bendita es un clásico, ya está en el corazón de los argentinos y eso es un privilegio. La gente repite las frases del programa y está buenísimo, como hacen con Los Simpson. Sería una pena que algo así termine cuando mi viejo decida retirarse y yo no tendría problema en tomar esa responsabilidad. Creo que hay Bendita para rato. Amo estar en el programa.

-¿Cómo es la relación con tu papá en la intimidad y en el trabajo?

-Mi viejo es el tipo más generoso que existe en el planeta Tierra. Ayuda económicamente a muchas personas y pocos lo saben. Siempre me dio camino libre para hacer lo que tengo ganas, al igual que mi mamá. Además, somos personas muy parecidas, con carácter similar, compartimos gustos, nos reímos de las mismas cosas. Y eso podría jugar en contra, pero no. Obviamente alguna vez discutimos y es normal, ¿o no? Y aprendí a admirarlo mucho cuando empecé a enamorarme de los medios. Me parece que es un genio y lo estoy viendo ahora que estudio periodismo. Tiene esas jugadas magistrales como Messi en una cancha. Lo conozco como papá y también trabajando, y lo admiro más.

-Te recibiste de biólogo, ganaste una beca y abandonaste por trabajar en los medios, ¿es así?

-Cuando estaba terminando mi tesis pensaba entrar en algún laboratorio, después me recibí, tuve la beca en el Conicet y un día, analizando proteínas, me di cuenta que no estaba feliz. No sé cómo fui tan valiente de decir “no va más”. Y hasta el día de hoy me reprocho haber estudiado cinco años para darme cuenta que lo mío no es por ahí. Pasó un año y todavía miro el título y me pregunto para qué. De todas maneras, está bueno tener el título en la pared para darme cuenta de cuánto aprendí en esos cinco años, aparte del conocimiento. Mi consuelo es que la única forma de darme cuenta de qué me gusta realmente es haber transitado esos cinco años de estudio. Además estoy haciendo un proyecto con Elo Podcast que se llama Palo y a la bolsa y sale por un canal de YouTube que se llama Pícaro TV.

-Y cambiaste la biología por el periodismo…

-Sí. Estudio periodismo y producción de contenidos. Siempre tuve idea de estudiar algo relacionado a la comunicación porque trabajo en los medios desde hace años, con Santiago del Moro, con Diego Korol y con mi viejo, claro. Estoy muy entusiasmado y contento haciendo la carrera porque, además, siempre va a haber alguien que crea que estoy ahí por acomodo.

-¿Te molesta que puedan pensar eso?

-Hay que aprender a vivir con eso. Soy hijo de Bautista Casella y no puedo cambiarlo. Es una especie de rompecabezas o seguidilla de cosas: soy hijo de alguien a quien le fue muy bien, él es generoso y me quiere dar una mano para que yo pueda tener un futuro. Como haría cualquier padre. Es una suerte. Entiendo que lo puedan pensar, pero el problema es que lo digan desde un lugar de enojo y hay que aprender a lidiar con los haters. Otros, en cambio, me dicen capo, genio o crack y claro que me gusta. Y tampoco me molesta que me digan Betito.

-Durante años fuiste productor musical, ¿seguís haciendo música?

-La dejé un poco de lado. Me siento a tocar el piano en mis días de melancolía, pero nada más.

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