Guillermo Michel: “Lo que se tiene que atacar, fundamentalmente, es la brecha”

Hombre de confianza de Sergio Massa, el arribo de Guillermo Michel como cabeza de la Dirección General de Aduanas (DGA) se comunicó a mediados de junio, antes de que explotara la crisis dentro del Ministerio de Economía con la salida de Martín Guzmán. Abogado, contador y entrerriano, llegó a la función para reemplazar a Silvia Traverso con el objetivo de “fortalecer las áreas de control y fiscalización en el comercio exterior para evitar maniobras abusivas” (tal como fue presentado), en tiempos donde cada dólar cuenta. El área no le es ajena: fue titular de Aduana en 2015, cuando Cristina Kirchner era presidenta.

– ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta la Aduana?

– Hoy, en particular, la lupa está puesta fundamentalmente en la sobrefacturación de importaciones. Hemos detectado una serie de maniobras en este sentido, que hemos desarticulado e incluso ido a la Justicia. Te doy un ejemplo. Un importador trae un producto que en el exterior cuesta US$100, pero lo ingresa a la Argentina a US$200, para hacerse de esa diferencia de US$100 al valor oficial y así liquidarlo en el exterior a la cotización del dólar financiero. Hemos encontrado incluso casos burdos. En Tierra del Fuego se pretendió ingresar mercadería por US$1.500.000, pero el valor real de eso era de US$20.000. Era todo basura, chatarra tecnológica.

– ¿Cómo funciona esta operación?

– Por lo general, estas maniobras involucran a una tercera empresa, o un tercer país, desde donde se triangula. Suelen tener vinculación con el importador argentino y, en su mayoría, se utilizan bancos de Estados Unidos porque la Argentina no tiene un intercambio fiscal automático con ese país. Tenemos un acuerdo para pedir caso por caso, pero no automáticamente. Ahora estamos avanzando en un esquema donde, a través de la UIF [Unidad de Información Financiera], ponemos en conocimiento del hecho a la unidad de criminalidad financiera de Estados Unidos para que investigue a los beneficiarios finales o efectivos de esas cuentas en el exterior. Seguramente, atrás haya argentinos.

– ¿El principal impulso de esta maniobra es la brecha cambiaria?

– El mayor problema, o la mayor magnitud de esta maniobra, se da por la brecha. La causa de todo esto es la brecha. Y lo que se tiene que atacar, fundamentalmente, es la brecha. Creo que el ministro de Economía [Sergio Massa] está poniendo todos los esfuerzos en fortalecer las reservas e ir a un esquema de orden fiscal, para acortar la diferencias en el tipo de cambio.

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– ¿Y qué rol juega ahí la Aduana?

– Claramente, el problema de origen es la brecha. Ahora, si además no se efectúan controles sistémicos e intensivos sobre esto, y no se generan percepciones de riesgo para tratar de disuadir las conductas a futuro, se agrava aún más. El ministro, en su momento, anunció un monitoreo sobre una serie de empresas y la creación de una base de datos para un monitoreo permanente, que nosotros ya lo implementamos. Tenemos incluido sobre ese radar de sobre y subfacturación a 709 empresas, con denuncias tanto administrativas como penales. Porque primero hay que hacer el trabajo administrativo, donde tenemos 8186 operaciones de subfacturación de exportaciones y 1722 de sobrefacturación, con montos de casi US$400 millones, que ya están intimados administrativamente. Eso es en lo que estamos avanzando.

– El Gobierno busca tener un acuerdo automático de información con Estados Unidos. ¿Cree que estas denuncias ayudarán a negociar?

– La Argentina es líder en materia de transparencia fiscal internacional desde 2011, cuando se suscribió el Convenio Multilateral de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos]. A partir de ese momento, se inició un proceso dentro del Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE, que nos permitió extender la red de acuerdos internacionales y hoy recibimos información de 90 jurisdicciones, desde Uruguay hasta territorios británicos de ultramar, como Caimán o Bermudas. Diez años atrás parecía imposible conseguir información de esas jurisdicciones, con lo cual, la Argentina tuvo un nivel de avance muy importante a nivel internacional. Además, tenemos 37 acuerdos de intercambio de información aduanera, tanto bilaterales como multilaterales. Esto nos permite obtener información de 119 países. En lo que es Aduana, la Argentina tiene un acuerdo de intercambio de información sumamente importante con Estados Unidos, que se materializa a través de lo que se conoce como TTU [Unidad de Transparencia Comercial]. Eso nos ha permitido realizar la gran cantidad de denuncias que hemos efectuado, en base a esa información que nos brinda Estados Unidos de manera muy coordinada y transparente. Funciona de manera muy aceitada el acuerdo.

– Pero con Estados Unidos el acuerdo no es automático…

– Es verdad que nos queda avanzar de manera estratégica con la única jurisdicción con la cual no tenemos intercambio automático a nivel fiscal y bancario, que es Estados Unidos. La Argentina tiene acuerdo con la mayoría de las plazas financieras importantes, como Suiza o cualquier país de Europa, pero necesitamos avanzar con Estados Unidos. Hoy tenemos un acuerdo con ese país, que se empezó a negociar en 2012 y lo terminó de suscribir el gobierno anterior en 2016, el exministro de Economía [Alfonso] Prat-Gay. Es algo bueno de remarcar, porque es una política de Estado argentina que atraviesa a todos los gobiernos. Con eso se logró obtener un intercambio de información caso por caso, pero lo que busca el ministro de Economía en este momento es llevar adelante las conversaciones para finalizar los trámites y suscribir el intercambio masivo. El 1° de septiembre hubo una reunión con gente de la AFIP, en la cual [Carlos] Castagneto [el titular del organismo] puso a todos a trabajar con mucha profesionalidad para terminar de cerrarlo a nivel técnico con la IRS [el fisco americano]. Ahora, la cuestión está en desarrollarlo en el marco del Ministerio de Economía, el Tesoro y el departamento de Estado Americano.

– Aduana desarticuló varias granjas de criptomonedas en los últimos días. ¿Hace cuánto y por qué se decidió adoptar estas acciones?

– Empezamos hace dos meses, cuando empecé la gestión. Es un trabajo que estamos haciendo en conjunto, de manera muy coordinada, con la Dirección General Impositiva (DGI). El trabajo lo iniciamos desde la Aduana, analizando las partidas arancelarias que ingresaban y el valor, y denunciamos la sobrefacturación. Luego, con la DGI se analiza la renta que declaran las granjas, en función de la cantidad de máquinas que tienen. La primera denuncia que hicimos fue por sobrefacturación de máquinas cripto. La energía en la Argentina es barata para esta modalidad y se están buscando instalar, sobre todo, en Tierra del Fuego, donde utilizan la energía barata por el clima y para aprovechar el régimen de la ley 19.640 de exención tributaria. Aunque también hay en otros lugares, como la zona franca La Plata, donde aprovechan la exención fiscal.

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– En cuanto al narcotráfico, ¿en qué aspectos se está enfocando el organismo para combatirlo?

– Claramente, es una problemática en la cual estamos trabajando. Yo creo que la pata que hay que fortalecer, además del intercambio de información, es la tecnología. Fundamentalmente, los scanners, por eso le exigimos a las terminales portuarias que inviertan más en tecnología, que compren más scanners. Además, en 2018 se dio vuelta una resolución de Aduana que no obligaba a escanear todo lo que venía en barcazas del Paraguay con destino a Europa, pero esa normativa se cambió. Ahora todo se escanea en la Argentina. Pero claramente es un punto sobre el cual hay que trabajar, hay que destinar tecnología, inteligencia y recursos humanos. Lo que veo es a la Procunar trabajando muy bien, de manera coordinada. A la Justicia Federal trabajando muy bien. Y nosotros tratando de colaborar con toda la información que tenemos, poner a disposición los datos para que se pueda avanzar. Creo que es una política de Estado que se está desarrollando y hay que fortalecer.

– ¿Se puede suplantar la tarea que realizan los perros antidroga con tecnología?

– No, la tarea que hace el perro con el olfato no se puede reemplazar con scanners. Por ejemplo, tuvimos un operativo en Rosario, que se logró porque un perro “olió al muerto” en un camión. Así se le dice en la jerga aduanera cuando hubo restos de cocaína que ya no están más.

– ¿Qué sucede con la mercadería trabada en la Aduana?

– Hay que analizar caso por caso. Depende si la mercadería cuenta con un SIMI, que es una intervención previa que hace la Secretaría de Comercio, o si no tiene los dólares para girar de parte del Banco Central. Pero una vez que está en condiciones de ser liberada, el proceso demora máximo cinco días. La terminal portuaria va liberando la mercadería que viene de manera regular, si no se libera es porque hay una irregularidad en cómo se pretende ingresar el producto. Para dictar una cautelar contra el Estado, el Código Penal establece algo muy esencial que es el peligro en la demora. Hemos detectado casos de empresas que obtienen la cautelar y tenían la mercadería hace un año sin utilizar, por lo cual peligro en la demora no había. No eran casos de una empresa que necesitaba el repuesto de una máquina para producir, sino, por ejemplo, telas.

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– ¿Hay “alquiler” de cautelares?

– Por cautelares ingresó al país mercadería por US$1811 millones. Las empresas buscan cautelares en el marco de la Justicia, es una cuestión legal que la prevé el Código Penal y es una estratégica perfectamente válida, pero detectamos que en algunos casos se cedió la cautelar o alquilaron la marca a otras firmas por un mes. Son empresas que no tienen vínculo, y de un momento a otro ceden la marca para aprovechar la cautelar. No quiero generalizar, pero ya realizamos varias denuncias en un juzgado en particular, que es el Contencioso Administrativo Federal N°8. Entendemos que la jueza fue engañada, y que hay una estafa procesal por parte de las empresas. Estamos poniendo en conocimiento a la jueza de estas maniobras, que al momento de dictar la cautelar no tenía conocimiento de esto, para que accione en consecuencia.

– Mirando hacia delante, ¿en qué aspecto tiene que mejorar la Aduana?

– Falta fortalecer el intercambio de información, la tecnología y “los fierros” de la Aduana, como le decimos dentro de la jerga a la base de datos y los recursos humanos, para poder acompañar este proceso. Requerimos de mucha inversión en tecnología para fortalecer los controles, pero ese es el camino a seguir.

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