Hindú campeón de la URBA y la convicción de un referente: “Nos picaron todas en contra, pero con huevo terminamos festejando”

“Porque los jugadores me van a demostrar, que salen a ganar, que quieren salir campeón, que lo llevan adentro…”. La legendaria tribuna de cemento del Club Atlético San Isidro ruge con el grito glorioso, no para de temblar, estalla de color y calor ajeno. El Hindú Club, una vez más, de cara a la gloria, mano a mano con ella. Son 1000, 2000, 3000 almas celestes y amarillas embriagadas de alegría; son sus jugadores convertidos en campeones del Top 13; es la estrella 11 en la URBA que ya comienza a brillar en sus pechos. Como su historia manda. Como ellos lo desearon y por lo que tanto lucharon…

Nada es casualidad en esa postal de festejos interminables que se desató apenas el árbitro Pablo Deluca (h.) sentenció el triunfo ante el SIC por 30 a 25. Todo tiene una consecuencia lógica con el trabajo y una campaña implacable: 24 triunfos, sólo dos derrotas, 853 tantos a favor y 560 en contra. Marcó 117 tries. Poco le importa a la gente de Hindú que ayer no se haya jugado todo lo bien que puede hacerlo este equipo. Porque esta final era un partido para ganarlo cómo fuera. Por eso los gritos de desahogo, los abrazos, los llantos de los que coparon el verde césped de la Catedral.

Ahí está Santiago Fernández, perdido entre la multitud, embargado por la emoción y repartiendo abrazos con cada uno de los hinchas que le rinden pleitesía. Es el gran capitán, es el estratego y efectivo pateador, es el autor intelectual de muchos de los triunfos que cosechó el Elefante en esta extenuante temporada. Un verdadero símbolo de este logro. “Es una alegría muy grande haber ganado este título con muchos chicos que uno conoce desde pequeños. Hoy (por ayer) nos picaron todas en contra, pero con mucho huevo terminamos festejando”, analizó el experimentado apertura, de 36 años, que desde que debutó en 2003 suma 11 campeonatos en el club de Torcuato.

Es una felicidad inmensa la que tengo. Porque los planes eran otros y terminé siendo campeón en el club que amo. Más que esto no puedo pedir, soy un afortunado bárbaro

Tito Díaz Bonilla (fullback de Hindú)

Por ahí, también, anda Joaquín Díaz Bonilla, saltando como loco en esta tarde sanisidrense que no quiere que termine nunca. Justo Tito, el que volvió para darle más alegría a su gente y reinventar su carrera tras pasar por Inglaterra y Sudáfrica; el que se fue en 2017 con un título bajo el brazo y el que se irá en unos días al Old Glory DC de la MLR de Estados Unidos con otra estrella en su pecho. “Es una felicidad inmensa la que tengo. Porque los planes eran otros y terminé siendo campeón en el club que amo. Más que esto no puedo pedir, soy un afortunado bárbaro”, comentó, eufórico, el ex Puma y Jaguares.

Allí mismo, entre la alegría, el festejo, la emoción, subidos al legendario elefante móvil están los pibes grandes y los pibes chicos. Están los que ya saben lo que es salir campeón y los que experimentan por primera vez esa sensación. Están Lucas Fernández Miranda, el joven medioscrum, Alejandro Capurro, el tryman del Elefante. “Somos un justo campeón porque fuimos un equipo todo el año. Que hoy sea el goleador es producto de la solidez del buen pack de forwards que tenemos, del buen trabajo que hicimos todo el año”, comenta el goleador del Top 13 con 23 tries.

El festejo de Hindú con su gente

En esta nueva estrella para el escudo del conjunto de Don Torcuato, en ese ida y vuelta con multitud y las banderas que no paran de flamear, en esa consagración ante el SIC con aroma a revancha, también está ahí, festejando como todos, el staff técnico. Si, los cinco: Francisco, Nicolás y Juan de la Cruz Fernández Miranda, Juan Gauthier y Diego Liberato. “Logramos sobrevivir a una temporada muy larga y exigente. Tal vez en esta final no estuvimos todo lo finos que hay que estar para este tipo de partidos, pero hoy había que ganar y se ganó. Ahora hay que seguir construyendo y enfocarnos en la final del Nacional ante Duendes de Rosario”, comentó Toto Fernández Miranda, el head coach del multicampeón.

En esa extensión de la algarabía hay alguien que llora como pocos y que derrocha emoción como muchos: Ramiro Herrera, otro de los que volvió para jerarquizar al plantel y cumplirle a el sueño a todos los que ahora lo rodean. “Las lesiones me enseñaron a redoblar esfuerzos y a seguir adelante. Hoy más no le puedo pedir al rugby. Es una felicidad enorme ser parte de este campeonato”, cuenta el Cumpa, que abatido por las duras lesiones decidió rescindir contrato con el Stade Rochelais de Francia y pegar la vuelta para quedar inmortalizado en esta foto de cuadro.

Ahí está Hindú, otra vez en un lugar repetido, en lo más alto del podio del rugby bonaerense, en el centro de la escena de un festejo interminable en la tardecita de San Isidro. Como si caminar hacia la cumbre fuera exactamente un hábito, como si le correspondiera un sitio fijo que siempre le queda cómodo, como si tuviera guardado el mapa en el que están todas las rutas para llegar a la gloria. Ahí está Hindú, otra vez con la copa en alto y el orgullo de campeón del Top 13 en plena Catedral…

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