Mundial Qatar 2022: Strahinja Pavlovic, un auténtico guerrero eslavo de 1,94 metros para cuidar la retaguardia serbia

Luka Sucic, mediocampista de la selección de Croacia, fue tan escueto como conciso cuando le preguntaron por el nuevo compañero que había llegado en julio de este año a su club, el Red Bull Salzburgo: “No quieres jugar contra él”. A Matthias Jaissle, el entrenador del equipo, le pidieron una opinión al respecto, todavía en plena pretemporada y ratificó la impresión: “Habría que preguntarles a los delanteros, pero creo que duele enfrentarlo”.

El destinatario de los “piropos” es Strahinja Pavlovic, un serbio de aspecto monolítico que reúne todas las características del marcador central del Este europeo: fuerte, áspero y de una envergadura como para ganarse el respeto solo por presencia, con sus 1,94 metros de altura.

Por lo general, a los 21 años, un futbolista está haciendo sus primeras armas en el profesionalismo. Juega en el equipo de su ciudad o como mucho en algún otro de su país, alterna titularidades con suplencias, sueña con crecer, conocer otras ligas, asomarse al mundo. No es el caso de este rubio nacido en Sabac, 90 kilómetros al oeste de Belgrado, que en poco más de tres años y medio en Primera División ya ha pasado por cinco clubes en otros tantos países, además de sumar 22 partidos con su selección nacional.

Una catarata de elogios cae sobre el central zurdo de la defensa de tres que suele plantar el técnico Dragan Stojkovic en la selección, y un simple vistazo a su juego invita a sumarse al coro. Se trata de un zaguero al que le gusta el choque y el cuerpo a cuerpo, situaciones en las que se hace muy difícil superarlo. Es buen tiempista, tiene capacidad de anticipo y aun sin ser un dechado de virtudes técnicas no es para nada torpe con la pelota, y por supuesto, va muy bien de cabeza.

Christoph Freund, director deportivo del Salzburgo, no tiene dudas de haber hecho una inversión que solo le asegura beneficios: “Hemos fichado a un jugador joven, agresivo y completo que es fuerte en las dos áreas. Además, tiene mucha experiencia, no creo que haya demasiados futbolistas que ya hayan sido internacionales más de 20 veces a una edad tan temprana”. Sin embargo, el dato de los cambios de destino permanentes enciende la señal de alerta, ¿por qué si es tan bueno todavía no ha logrado afincarse en ningún sitio?

Como en casi todos los casos, la carrera de Pavlovic comenzó en su pueblo. El club Savacium fue su casa original, donde permaneció hasta los 15 años, que fue cuando lo vieron los scouters del Partizan, uno de los dos grandes de Belgrado, y lo llevaron para que completase su formación. Firmó su primer contrato profesional a los 17 y debutó en el conjunto blanquinegro el 23 de febrero de 2019. Aquel año conoció el vértigo. Los hechos se sucedieron a su alrededor a ritmo acelerado. El 3 de marzo ya estaba disputando el “derby eterno” frente al Estrella Roja, y el 23 de mayo, un día antes de cumplir los 18 años, ganaba la Copa de Serbia ante el mismo rival. El 19 de septiembre debutaba en la Europa League, el 6 de octubre festejaba su primer gol y el 18 de diciembre era transferido al Mónaco por 10 millones de euros.

Los cambios fueron quizás demasiado apabullantes para un joven nacido en una ciudad pequeña, que en la escuela se deleitaba con las clases de Historia, participaba en concursos y sacaba muy buenas notas. Lo pagó en 2020. El Principado le resultó un lugar ajeno, extraño, la fría (y por lo general escasa) parcialidad monegasca le hacía extrañar el ardor de la hinchada del Partizan, y nunca terminó de adaptarse. Tardó un año en jugar y lo hizo durante un único minuto en un partido contra Dijon, poco antes de la Navidad de 2021. Un mes después fue cedido al Círculo Brujas belga, donde estuvo apenas tres meses, pero al menos pudo jugar 12 partidos.

De regreso en Mónaco, el técnico Nico Kovac le dio las oportunidades que antes le había negado y fue creciendo en confianza, pero aun así en febrero de 2022 volvió a hacer las valijas. Esa vez el destino fue Basilea, de Suiza. Allí alcanzó cierta continuidad, con 10 encuentros en tres meses, la mayoría como titular, hasta que en julio el Red Bull Salzburgo le pagó 7 millones de euros al Mónaco y se quedó con su pase. En Austria, por fin, parece haber recuperado la calma: esta temporada ya ha disputado 19 partidos, con 2 goles y 3 asistencias, prácticamente las mismas cifras que en todos los años anteriores.

¿Dónde está la explicación si, además al mismo tiempo se convirtió en un jugador fijo de la defensa serbia? Algunos arriesgan que la clave está en su estilo agresivo, que lo pone siempre al borde de la amonestación (aunque en su carrera solo ha sido expulsado tres veces, por doble tarjeta amarilla y ninguna por roja directa). Otros sostienen que el exceso de vehemencia lo lleva a cometer demasiados errores posicionales. Habrá que observar con atención para descubrir el secreto.

Lo cierto es que en Salzburgo están convencidos de que pueden exprimir sus virtudes y enseñarle a pulir sus defectos; y en la selección confían sin dudar en su espíritu de invencible guerrero eslavo. Strahinja Pavlovic mostrará sus credenciales en el Mundial, y seguramente en ellas no figura la voluntad de hacerse amigo de los delanteros rivales.

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