Después de 15 años sin nieve, un centro de esquí de los Alpes franceses desmantela su telesilla

Apenados, los ciudadanos del pequeño pueblo de Saint-Firmin se reunieron a finales del mes pasado en la ladera de la montaña para despedirse de la oxidada telesilla que alguna vez se alzó orgullosa en los Alpes franceses.

Después de varios chirridos, un el equipo de técnicos terminó con el desmantelamiento de la estructura que llevaba 15 años sin utilizarse por la falta de nieve.

“El calentamiento global ocurrió y eso es lo que cambió nuestra visión de este sitio”, dijo a la CNN Didier Beauzon, de 63 años, residente de Saint-Firmin y funcionario electo del pueblo. “Tuvimos que devolverlo a la naturaleza”, añadió.

El centro de esquí se construyó originalmente en 1964 para ayudar a los niños del pueblo a aprender a esquiar en un lugar cercano a su casa antes de abordar pistas más exigentes en los Alpes.

El medio de elevación tenía una altura de 1550 metros, orientado al sur, lo que, según France24, le daba la ventaja de seguir siendo un destino de deportes de invierno.

Aunque en su momento disfrutó de nevadas invernales regulares, las condiciones se han deteriorado en las últimas décadas. Es una situación que se vive actualmente en otras estaciones de esquí francesas y europeas, ya que se achaca a la crisis climática el acortamiento de las temporadas y la reducción de la cobertura de nieve y glaciares en las montañas.

“La falta de nieve hizo que la última vez que funcionara fuera hace unos 15 años y durante un solo fin de semana. Desde entonces, no se ha vuelto a utilizar”, explicó Beauzon sobre el medio de elevación de su pueblo.

Pero las cosas no siempre fueron así, Beauzon recuerda su juventud, cuando Saint-Firmin organizaba actividades en invierno para los niños en el recinto de esquí. La asociación deportiva local albergaba competiciones los fines de semana, y los miércoles, eventos de diversión abierta para todos los interesados, seguidos de ceremonias de entrega de premios en la plaza central del pueblo.

Los premios solían ser modestos –un par de medias, una barra de chocolate–, pero alegres, recordó. Al final de cada temporada de esquí, se entregaban trofeos a los esquiadores más fuertes del pueblo.

Desgraciadamente, estas tradiciones se fundieron al igual que la nieve. Y con la telesilla oxidándose silenciosamente como un triste recuerdo de los buenos tiempos pasados, el pueblo decidió deshacerse de él, un reto que resultó ser más complicado que cualquier pista de esquí alpino.

“En el interior del pilón, descubrimos que estaba mucho más reforzado de lo que esperábamos”, explicó a CNN Olivier Bustillo, director del grupo ecologista Mountain Wilderness, encargado de desmontar la telesilla.

El equipo de unos 20 trabajadores tardó dos días en terminar de desmantelar todo el sistema; el grupo ya ha desmantelado unos 10 sistemas similares en Francia, según Bustillo.

El costo de todo el desmantelamiento del remonte de Saint-Firmin fue de unos 20.000 euros, financiados principalmente por el gobierno local con ayuda de organizaciones benéficas. El metal rescatado fue recogido por una empresa especializada en chatarra y será reciclado.

Es poco probable que sea el último elevador desmantelado. Este año se ha producido una ola de calor sin precedentes en Francia y en la mayor parte de Europa occidental, con temperaturas cercanas o superiores a los 40ºC durante un largo periodo del verano. Los incendios forestales arrasaron el sur y el oeste del país.

Francia también podría enfrentarse a un futuro mucho más difícil, ya que se prevé que las temperaturas aumenten 3,8°C de aquí a 2100, e incluso 6,7 en el peor de los casos, según un estudio publicado por investigadores del servicio meteorológico nacional francés Météo France en octubre.

“La comparación de nuestros resultados con los basados en generaciones anteriores de conjuntos de modelos climáticos revela que nuestros rangos evaluados son sustancialmente más altos que los comunicados anteriormente”, afirma el estudio en su conclusión.

A principios de este mes, la estación de esquí francesa de Val Thorens, la de mayor altitud de Europa, anunció que retrasaba la apertura de su temporada de esquí una semana, hasta el 26 de noviembre, debido al “clima cálido del otoño”.

En Saint-Firmin, los habitantes han decidido construir algo en el antiguo centro de ski, para recordar a sus hijos este pedazo de historia. Muchos se alegraron de que el pueblo pueda por fin seguir adelante y hacer que el lugar vuelva a ser útil. Sin embargo, la sensación de pérdida también permanece.

“Creo que la gente está tomando conciencia de la evolución del clima. De hecho, todo tiene que ver con eso. Cuando hablamos de la telesilla, la gente habla del clima”, dijo Beauzon. “Sentí un poco de nostalgia. Tuvimos que lamentar toda una época que nunca volverá”.

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