Paul Mescal, de Normal People a su carrera al Oscar con el film Aftersun

En su libro Madre, hermano, amante, el frontman de Pulp, Jarvis Cocker, aludió a la deformidad de los recuerdos y a la belleza de esas imperfecciones: “La vida es importante y el detalle es crucial, y solo un verdadero testigo ocular se percataría de los detalles aparentemente insignificantes (…) Creo que uno no tiene mucho control sobre lo que permanece o no en la mente y es la azarosa naturaleza de la memoria lo que te da una voz original”. Mucho de esto podemos encontrar en la ópera prima de la cineasta escocesa Charlotte Wells, Aftersun, estreno de este jueves en salas comerciales, que próximamente se incorporará a la plataforma MUBI.

La realizadora construyó una obra en la que “con una mezcla de temor pero también de necesidad” explora su propio pasado, más precisamente el vínculo con su padre (como ya lo había hecho en el cortometraje de 2015, Tuesday, el germen de su film), una persona a quien no terminó conocer del todo y a quien, en su presente, evoca a través del prisma de la juventud. Aftersun es una película construida a base de viñetas, como si Wells hubiese abierto su billetera y encontrado en su interior fotos viejas de unas vacaciones que permanecieron dobladas, difusas, con el color de un época donde no comprendía cabalmente lo que sucedía con ese hombre que era, ante todo, una figura con batallas propias que no podía (o acaso no quería) compartir. En su auspicioso debut, Wells incluye una secuencia donde una foto es la clave para destrabar el núcleo del film: esa azarosa naturaleza de la memoria que nos hace trampa y nos empuja a reconstruir desde el lado que a veces más nos ayude para sobrellevar el bagaje que cargamos.

Ese componente autobiográfico yace en Aftersun de la mano de dos grandes actuaciones. La pequeña Frankie Corio interpreta a Sophie, una niña de doce años que viaja a Turquía para pasar una semana con su padre. “El casting para el papel de Sophie fue muy difícil”, le cuenta Wells a LA NACION en una entrevista exclusiva desde Londres de la que también formaron parte Corio y Paul Mescal. El irlandés, quien adquirió notoriedad con su brillante trabajo en la miniserie Normal People por la que fue nominado a los premios Emmy, personifica a Calum, ese padre que oscila entre gestos de ternura y otros de inexplicable distanciamiento. Por su personificación, Mescal recibió, entre otras, nominaciones a los premios Gotham y a los Independent Spirit Awards y su nombre suena fuerte como candidato al Oscar 2023.

“Paul y yo tuvimos una gran conversación cuando nos conocimos, entendió el guion, su esencia y sus intenciones como nadie lo había hecho antes”, explica Wells y aclara: “Y no solo me refiero a actores, me refiero a cualquier persona que haya leído lo que escribí. Paul respondió como esperaba, pero además yo tenía una gran confianza en él, en que iba a ser un gran colaborador. El casting para una película siempre es un salto de fe, porque de repente lo que tenías en el papel deja de ser abstracto, son personas que están allí, y esa es la parte más excitante del proceso creativo, pero también la más aterradora”. Ese “salto de fe” al que alude Wells se vincula con dos aristas. En primera instancia, porque los protagonistas debían, como condición sine qua non, conectar a un nivel muy profundo. Por otro lado, porque Aftersun no solo registra lo idílico de un viaje familiar sino esos grises que moldearán la vida de Sophie y que, ya en su vida adulta, volverán con una fuerza que la deja sin otra opción más que la de aceptar que a veces no hay respuestas para todo lo que la desvela.

Calum, recientemente divorciado, le hace conocer un nuevo destino a su hija, y Wells nos muestra desde un excursión donde transpira lo no-dicho a varios instantes de desconcierto, como cuando Sophie canta en una karaoke “Losing My Religion” de R.E.M. y su padre la deja sola en el escenario sin que ella sepa la razón y sin que los espectadores la conozcan tampoco. El tema de la banda de Michael Stipe se suma a otros que nos ubican en ese resort en los 90 (también suena Blur en otra secuencia clave), como también lo hace la cámara de Sophie, quien guardará esas cintas de video como un verdadero tesoro, con la esperanza de encontrar allí un gesto imperceptible de su padre que arroje alguna certeza.

“Este guion me movilizó”, le expresa Mescal a LA NACION, quien desde su debut en Normal People que está esbozando una carrera más que atractiva y en colaboraciones con realizadoras como Maggie Gyllenhaal en La hija oscura y Saela Davis y Anna Rose Holmer en God’s Creatures. “Lo que me conmovió de Aftersun es lo que creo que está conmoviendo a la audiencia, es ese lazo padre-hija y lo poco que sabemos de este hasta que vamos ganando perspectiva, eso me atrajo desde un principio, fue lo esencial para estar involucrado”.

– ¿Cómo se fueron vinculado con Frankie Corio antes del rodaje?

– Afortunadamente tuvimos el lujo de poder pasar tiempo juntos antes de filmar, estuvimos dos semanas recorriendo esa zona de Turquía. El proceso era ensayar a la mañana con Charlotte, quien luego se iba a hacer sus cosas de directora (risas) y después estar con Frankie. De esa manera se gestó ese lazo, porque esencialmente paseábamos y construíamos una relación nosotros mismos.

Aftersun fue producida por Barry Jenkins y Adele Romanski, realizador y productora de la ganadora del Oscar, Luz de Luna, respectivamente. El realizador confesó que, a pesar de haber visto el film de Wells en incontables ocasiones, siempre se le hace un nudo en la garganta cuando se aproxima el final. Él también, como le sucedió a Mescal, termina movilizado por la honestidad de la cineasta al momento de gestar un largometraje tan personal cuyo último fotograma es uno de los mejores que podrán verse este año, un testimonio agridulce sobre la pérdida de la inocencia y sobre cómo un recuerdo, en otro momento tan claro y puro, puede transmutar. “Hubo varios puntos de partida para Aftersun”, revela Wells. “No solo es una prolongación del cortometraje que hice sino que es el resultado de un proceso personal de más de 17 años. Para mí no fue nada fácil volver a determinados instantes, pero me gustaba la idea de ubicar al resort como zona central de la narración, de confinarla a ese tiempo y a ese lugar. La relación con mi padre fue la inspiración también, al igual que un viaje que hicimos. Me puse a mirar fotos y me impactó lo joven que se veía”, añade la directora.

Para Mescal, Aftersun “es una película que exuda verdad”, con escenas que encierran un amor genuino, pero también una imposibilidad de parte del personaje de Calum para estar presente para su hija. En ese sentido, el trabajo del actor y los cambios rotundos de su rostro son notables y contribuyen al hermetismo que circunda ese tiempo suspendido. “Mis escenas favoritas son aquellas en las que él se sostiene en Frankie y viceversa, en las que tienen esas conversaciones donde pudimos aportar algunas cosas propias. No recuerdo otro film que tenga una disculpa tan sincera como la que hay en este. Acá vamos descubriendoa los personajes a través de hechos muy sutiles”, añade el actor. Sobre ese punto, Wells explica que, para la concepción del guion, fue fundamental el construir a Calum como una persona con una vida interior rica pero desconocida para Sophie.

“Siempre estuvo la idea de reflejar cómo pensamos en nuestros padres solo como padres, cuando también está el otro costado, el recordarlos o pensarlos como personas que tuvieron sus propias experiencias, sus luchas, aquellas que quizá no podías ver porque ellos en cierto modo estaban creando un rol que luego interpretaban para vos”. Ante la pregunta de si le afectó el volver a su historia de vida, Wells asegura que eso fue inevitable pero esencial. “No quería eludir esa dificultad. Hubo muchos momentos en los que me afectaron ciertas cosas, pero preferí ir hacia ellas y no huirles, me parecía lo mejor para la película, aunque esté el instinto latente de escapar, que definitivamente estuvo”.

Me produce mucha satisfacción que una película tan intimista tenga esta recepción tan positiva

Paul Mescal

La excelente recepción que tuvo Aftersun en el circuito de festivales -alzó premios en Cannes y en Munich- entusiasmó al equipo y fue lo que más disfrutó Corio. “Me encanta estar con Paul y Charlotte”, cuenta con timidez la joven que, junto a Mescal, brinda una actuación memorable. “El hecho de que la película haya llegado a la Argentina y que estemos teniendo esta charla habla de lo mucho que conectó con la gente, y eso me emociona”, expresa Wells, quien es secundada por Mescal, un actor que apunta a solidificar una filmografía en el circuito independiente, ponderado en más de una ocasión en la charla que entabló con LA NACION.

“Me produce mucha satisfacción que una película tan intimista tenga esta recepción tan positiva, sé que puede sonar a cliché, pero yo no anticipé en mis sueños más descabellados que entrara a festivales tan importantes o que la respuesta fuera tan fuerte. Hicimos Aftersun con ese abordaje íntimo y el hecho de que le haya ido tan bien me da la esperanza de que la audiencia todavía quiera ver películas hechas con poco presupuesto, que quiera ver cine independiente, algo desafiante. Si pudiera, este sería el territorio en el que quisiera moverme, pero tampoco es que tengo un plan para mi carrera, lo que sí sé es que quiero ejercitar varios músculos”.

– Al recordar tus primeros pasos, ¿cuán surreal fue cómo Normal People explotó como lo hizo? ¿Lo esperabas?

– En cierto punto establezco paralelismos entre esta película y la serie, no me sorprendió que a la gente le gustara, pero sí la efusividad con la que les gustó. Como me pasó con Aftersun, sentí una gran conexión con el guion de Normal People, con los personajes, conecté con Calum y con Connnell. Lo que pasó después siempre se disfruta y es satisfactorio, pero honestamente yo me siento un pasajero en eso porque mi única elección activa fue haber elegido el proyecto.

“Yo me siento muy orgullosa de lo que hizo Paul en este film”, remarca Wells. “Sobre todo en el final, lo que vemos es algo muy noble”, añade la directora quien, a sus 35 años, despuntó con una de las mejores películas del año con la que logró escindirse de otras producciones afines (Somewhere, en un rincón del corazón, de Sofia Coppola, por mencionar un ejemplo) gracias a una perspectiva original que pendula entre una experiencia inmaculada y un recuerdo contaminado, con un gran uso de “Under Pressure” y de imágenes que laten, que tienen vida. “El arte es la ceniza que queda en tu vida cuando esta arde bien”, dijo una vez Leonard Cohen, y Aftersun es un maravilloso exponente de ese doloroso -pero también bello- ejercicio.

 27 total views,  3 views today

Deja una respuesta

Next Post

Mundial Qatar 2022: el insólito doble blooper en el final de Portugal-Ghana

En el minuto 9 de descuento del partido entre Portugal y Ghana, cuando el resultado estaba 3 a 2 a favor de los lusos, ocurrió […]
error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: