El calendario electoral inquieta a Cristina más que Sergio Berni

Carlos Cisneros propuso esta semana que Juan Manzur y Sergio Massa compartan fórmula presidencial. Aunque aclaró la intrascendencia del orden que tengan, resulta obvio que al diputado por Tucumán le interesa que la encabece su jefe político: el gobernador. Esa expresión de deseo es una señal de amistad a Cristina. Marca una diplomática distancia con Alberto Fernández. Cisneros lo defendió de los ataques que recibe en el oficialismo, pero omitió citarlo entre los posibles candidatos. El jefe del Gabinete y los gobernadores no tienen dudas. Será difícil serlo sin el aval de Cristina.

El Ministerio del Interior difundió las declaraciones de Cisneros a una señal de cable. Probablemente como parte del operativo para disuadir al Presidente de su reelección. Tarea en la que Wado De Pedro computa un fracaso. No lo convenció de suspender las PASO como se había propuesto. Fernández se reveló como un obstáculo en los planes electorales de su vice, donde De Pedro es su preferido. El problema es la crítica situación del oficialismo. La obliga a tener en cuenta a los gobernadores más de lo previsto.

De Pedro no pierde oportunidad de consolidar la simpatía que naturalmente conquista entre ellos con los fondos distribuidos por su cartera. Viene de participar del Congreso Judío Mundial con los que lo acompañaron en abril a la gira por Israel. El endemoniado calendario electoral signado por el desdoblamiento de las elecciones en la abrumadora mayoría de las provincias lo fuerza a mantener activa esa contracción. Entre febrero y mayo habrá elecciones en 15 . Desde junio a septiembre en otras seis. Santiago del Estero las celebró en 2021. Solo en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires coincidirá con la presidencial. El temor al temido voto castigo impulsa este vertiginoso efecto cascada provocado por oficialistas y opositores para no quedar asociados al gobierno. El kirchnerismo podría declararse víctima del sistema federal para justificar su inclinación a centralizar el control de todos los poderes. Manzur medita alzarse contra este aparente unitarismo. El gobierno descree que renuncie para dedicarse este verano a la campaña en Tucumán, donde intentará ser candidato a vicegobernador de Osvaldo Jaldo.

Su entorno le aconseja que se vaya. Sospecha de las supuestas situaciones incómodas a las que lo expone Fernández para enturbiar la relación con los aliados que tendría el lanzamiento de su candidatura presidencial tras las elecciones del 14 de mayo en su provincia. El decreto 728 del 4 de noviembre es puesto de ejemplo. Le cede el 30 por ciento de la obra pública inferior a 300 millones de pesos a las cooperativas de trabajo de la economía popular. Una sutileza de Vilma Ibarra para disimular bajo un seudónimo al Movimiento Evita. Aliado incondicional del Presidente y beneficiario directo de esta medida que perjudica a Gerardo Martínez de la Uocra, considerado dentro de ese diminuto círculo. A Manzur le preocupa que el decreto lesione su vínculo con la CGT. No tuvo otra opción que firmarlo. Luis Cáceres fue designado vocal en la central obrera por el Movimiento Evita para satisfacer un reclamo de Francisco a los Gordos desde que es papa. A cambio del cargo para el titular del sindicato de ladrilleros, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), aceptó las inspecciones conjuntas del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric) y la Uocra a las cooperativas. El Ministerio de Trabajo no tiene poder de policía sobre ellas. El Movimiento Evita controla el Inaes con Alexandre Roig. El 30 por ciento de las 80 cooperativas controladas se negó a proveer información. El 35 por ciento que accedió fueron contratadas por sociedades anónimas para grandes emprendimientos pero con un ahorro del 40 por ciento en la mano de obra. Un prodigio de la supresión de gastos en seguridad, ART e indumentaria. Sobresale en ese rubro la denominada “17 de octubre”, al servicio de una importante desarrolladora inmobiliaria. Como en el resto de las auditadas, los que trabajan en la cooperativa no son sus titulares sino sus familiares o amigos.

La Uocra elude vincularla al Movimiento Evita. Prefiere destacar la colaboración prestada por Roig y sus jefes, Fernando “El Chino” Navarro y Emilio Pérsico, citado a indagatoria por el fiscal Guillermo Marijuán por la supuesta defraudación al Estado con los 2500 planes sociales en los que se detectaron inconsistencias en su asignación. El apego a las reglas podría ser una de las formas que adquiera el ajuste sobre el gasto social.

A Massa se le adjudica la fórmula audaz que circula para eludir sus efectos. Gastar el Presupuesto en 8 meses y no en 12. Una descompensación remediable, de ganar el oficialismo. Dejaría de ser un problema si pierde. Murmuraciones para desmerecer la postulación que no descarta el ministro de Economía. Antes tiene que reducir la inflación al 3 por ciento en mayo. La meta que se autoimpuso. Sergio Uñac aguardará a ver si puede lograrlo para resolver la suya. Ese mes irá por su reelección en San Juan con la controvertida ley de lemas.

Uñac se reunió hace quince días con la UIA y la AEA. Igual que Manzur y Massa, exigiría una renovación anticipada del oficialismo para tomar ese riesgo. Es decir, que Cristina y Alberto queden al margen de cualquier decisión. Lo que pone en carrera a Axel Kicillof. Algo que no se atrevió a desmentir Andrés “El cuervo” Larroque. Entrevistado por Carlos Pagni en Odisea Argentina, el ministro de Desarrollo dijo que “todo parece indicar” que iría por su reelección.

El gobernador lució incómodo en la cena posterior al acto en La Plata, donde Cristina fue la anfitriona. Pidió la foto con los intendentes que se encargó de difundir e invitó a Martín Insaurralde a posar con ella, De Pedro y Kicillof. El jefe del Gabinete no desiste de su candidatura a gobernador. Las críticas de los intendentes a Berni están dirigidas de modo indirecto a Kicillof.

La inseguridad citada por Cristina en su discurso pareció tener una intención más amplia que reforzar la versión de la salida de Sergio Berni, puesta a circular mucho antes que el informe de PPT sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. Un motivo que la vicepresidenta podría considerar casi una autoincriminación. Aguarda que la Justicia confirme o rectifique acusaciones similares en su contra.

Mucho más probable es que haya recogido el mensaje de los sondeos. La inseguridad preocupa más que la inflación en el conurbano, donde reside su electorado más fiel. El tema se analizó la noche del jueves y reactivó la gestión de Insaurralde con Aníbal Fernández por el envío de gendarmes. Pero puso otro sobre la mesa. Dar con un sustituto adecuado para Berni. Alguien puso reparos. “Tiene una agenda telefónica tan vieja que el cuatro no se había incorporado a la característica de los números”. Otro recordó que en febrero de 2020 Berni le pidió a Sabina Frederic que retire los gendarmes cuya llegada se gestiona ahora. El ministro lo habría hecho para congraciarse con la cúpula policial. Desde donde surgiría otra malicia: atribuirle la propiedad de tres edificios que se construyen en Villa Roble, barrio cerrado del que Boudou supo ser vecino y que linda con Costa Esmeralda, balneario top del Partido de la Costa. Berni dijo que se iría cuando tenga que hacerlo. Probablemente cuando sea una preocupación para Cristina. Igual que el calendario electoral de los gobernadores.

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