Para la Prefectura la investigación o exploración del submarino podría afectar “patrimonio arqueológico”

De acuerdo a la Prefectura Naval Argentina (PNA) la zona donde se encuentra el submarino descubierto debería ser protegida, con restricciones a la investigación o a la exploración, porque allí además se encontraría “otro elemento”, que no se explica cuál es, que podría ser considerado patrimonio arqueológico de la República
Argentina. Esta sorprendente información surge de una nota que el Prefecto Mayor Carlos Alberto Maglianesi,funcionario de la Dirección de Policía Judicial, Protección Marítima y Puertos, envió a Maria Acuña, titular del Instituto Nacional de Arqueología y Pensamiento Latinoamericano (INAyPL), dependiente del ministerio de Cultura, a quien la Prefectura le solicitó colaboración para
dilucidar a qué tipo de embarcación pertenece el casco hundido que Eslabón Perdido, mediante sus peritos nacionales y extranjeros, identificó como de un sumergible.
Acuña a su vez notificó a Eslabón Perdido que el grupo descubridor se abstenga de realizar cualquier exploración relacionado al naufragio. Debe destacarse que la PNA había prohibido a Eslabón Perdido filmar el pecio con un ROV (vehículo remoto subacuático) bajo el pretexto de que se
trataría de una embarcación de más de 100 años de antigüedad, tiempo mínimo que debe transcurrir para que sea considerado un resto arqueológico. Sin embargo
posteriormente, mediante una expedición realizada en junio, dicha fuerza de seguridad pudo comprobar que no se trataba de una nave de esa antigüedad (el casco está soldado, por ejemplo) lo que puso en crisis el argumento de que se estaba en presencia de un bien arqueológico para así
poder justificar las medidas restrictivas adoptadas contra los descubridores del naufragio.
Ahora la PNA, a los efectos de mantener esas prohibiciones lanzó una nueva e insólita hipótesis: que además del naufragio habría justo allí otra embarcación muy antigua hundida, consideración que no se condice con el informe técnico que la misma Prefectura realizó al inspeccionar los restos náufragos.

La “cosa náufraga”
Para justificar esas restricciones, el Prefecto Mayor Maglianesi indicó que: “aunque la cosa náufraga,
pudiera tener menos de 100 años de antigüedad y no ser un bien cultural en sí mismo, su investigación o
exploración podría afectar otro elemento que sí podría ser patrimonio arqueológico de la República
Argentina”. El funcionario califica como de “cosa náufraga” al submarino, ya que oficialmente no se lo quiere reconocer como tal, y además no explica concretamente a qué resto arqueológico se refiere, ni en que elementos de prueba se basa para hacer tamaña afirmación. Maglianesi ratifica con esta postura la posición de la PNA que sostiene que el naufragio debe ser investigado por arqueólogos del INAyPL aun cuando dicho organismo no tiene competencia en pericias de estragos navales, tal es el caso, a lo que se suma que dichos especialistas no han sido capacitados para identificar naufragios modernos o
submarinos de la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón, Eslabón Perdido le ha pedido al jefe de la PNA, Prefecto General Mario Rubén Farinón, que convoque a peritos e
ingenieros navales a los efectos de realizar un correcto trabajo profesional en la zona del naufragio dando
participación a los descubridores del mismo. Otras alternativas, que se alejan de la normas y de los criterios de razonabilidad aplicables en estos casos, solo pueden interpretarse como una intento de dilación para encontrar la verdad, había cuenta de que a pesar del tiempo transcurrido
desde la denuncia de hallazgo, realizada en marzo, la autoridad marítima no identificó oficialmente el naufragio.
Dos pericias realizadas a pedido de Eslabón Perdido, una nacional y otra extranjera, indicaron que se han podido verificar piezas compatibles con un submarino como escotillas, un periscopio y parte de la torreta, entre otras. El peritaje argentino fue realizado por los ingenieros navales
Andrés Cuidet y Juan Martín Canevaro, este último presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Naval. La otra pericia fue realizada por el Dr. Fabio Bisciotti, director del Gruppo Studi Subacquei de la Liga Navale Italiana, experto que ha trabajado para el Pentágono y la Royal Navy, considerado uno de los más importantes especialistas en naufragios de submarinos de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la Prefectura no se ha pronunciado sobre las conclusiones alcanzadas por los expertos y tampoco ha realizado su propia pericia, con lo cual no hay un reconocimiento oficial de que realmente se trata de un
submarino. Debe señalarse que la política de encubrimiento de los sumergibles alemanes llegados furtivamente a la Argentina, por parte del Estado, comenzó cuando llegaron, esto es en 1945, y se mantiene hasta el día de hoy manipulando la información y tratando de confundir a la opinión pública. Inclusive documentación relacionada, obrante en el ministerio de Defensa, se encuentra
clasificada como “Secreto Militar”.

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