De Euphoria a Stranger Things, las escenas más devastadoras de series que son furor

Una franca y conmovedora charla entre una madre y un hijo, una joven que entra en un espiral autodestructivo, una mujer que debe hacerle frente a un traumático pasado… En esta nota repasamos no solo esas escenas tristes, cándidas y catárticas que nos dejó el 2022, sino también las interpretaciones que las volvieron memorables.

*El oso y el registro del duelo de Carmy

Una de las sorpresas de 2022 en materia de series fue El oso, la ficción de Christopher Storer con un gran protagónico de el ex Shameless, Jeremy Allen White, disponible en Star+. La primera temporada puso el foco en el cambio de vida del protagonista, Carmen “Carmy” Berzatto, un chef que trabajaba en un restaurante de alta cocina de Nueva York, pero que decide regresar a su Chicago natal para hacerse cargo de The Original Beef of Chicagoland, una tienda de sándwiches que manejaba su hermano Mikey (Jon Bernthal) antes de quitarse la vida. La serie maneja a la perfección su cadencia, su tempo: comienza de manera frenética, con ese retrato de la trastienda de The Original Beef, con la cocina como un caos que se disfruta, para luego bajar el ritmo y focalizar en el duelo de Carmy y los pensamientos recurrentes que tiene en relación a Mikey, una figura enorme que dejó un vacío acorde con su naturaleza.

Por lo tanto, cuando sobre el final suena “Let Down”, una de las mejores composiciones de Radiohead, aquella que alude a la libertad, Storer nos arroja, en un instante fugaz, una postal tan devastadora como hermosa. La sonrisa de Mikey, quien se le aparece a su hermano cuando este descubre el secreto para que la tienda siga funcionando (aunque bajo otro nombre), transmite con candidez esa complicidad entre los hermanos, esa manera en la que el protagonista finalmente puede desprenderse de la culpa y los interrogantes para conciliar con el pasado y vislumbrar lo que quiere para sí mismo.

El oso está disponible en Star+.

*Euphoria y la recaída de Rue

Si bien Euphoria tiene personajes secundarios que elevan el polémico material de Sam Levinson (desde esa revelación que fue Sydney Sweeney al sorprendente cambio de registro de Eric Dane), hay una realidad incontrastable: el drama juvenil de HBO le pertenece a Zendaya, le pertenece a Rue Bennett. La segunda temporada de la ficción del realizador de Malcom & Marie fue un verdadero fenómeno que parecía no tener correlación con el público de nicho que había cosechado la primera entrega.

Para su indeleble regreso, Euphoria redobló la apuesta y se arriesgó desde todos los frentes, si bien esto no siempre se tradujo en buenos resultados. Pasajes surrealistas, escenas que se prolongaban más de lo necesario, excesivo regodeo en lo visual y la abrupta desestimación de ciertas subtramas denotaban que la serie perdía el rumbo y que presentaba una narrativa errática. De todas maneras, sí triunfó en términos de crecimiento de audiencia e impacto en el zeitgeist.

Nadie quería quedarse fuera de Euphoria y el neologismo teen FOMO, acrónimo para ese “fear of missing out”, el miedo a perderse algo que acapara atención masiva, le garantizó la conquista de un nuevo público. Aún así, en lo que es toda una paradoja, el drama está en su mejor forma cuando se ciñe a lo intimista y pone el foco en Rue, en su lucha contra las adicciones y en el proceso de duelo por la muerte de su padre. En este sentido, el quinto episodio, “Stand Still Like the Hummingbird” [”Permanece quieto como el colibrí”] no necesita recurrir a lo onírico o a la exposición del artificio. La recaída de Rue es registrada con todas sus minucias y es devastadora y dura de atestiguar. La secuencia en la que el personaje se desquita con su hermana y su madre es sencillamente memorable, le valió a Zendaya su segundo premio Emmy y demostró que Euphoria depende de Rue para seguir latiendo, para no salirse de su eje.

Euphoria está disponible en HBO Max.

*The Flight Attendant y un doloroso viaje al pasado

El thriller de Steve Yockey basado en la novela homónima de Chris Bohjalian es un proyecto muy personal para su protagonista, Kaley Cuoco, quien produce la ficción estrenada en 2020 por HBO Max. La actriz supo correrse del personaje en el que había quedado instalada en la cultura popular (el de Penny en The Big Bang Theory) para entregar su mejor interpretación hasta la fecha como Cassandra “Cassie” Bowden, una azafata que se ve involucrada en un crimen y que luego pasa a convertirse en un figura necesaria para la CIA, a pesar de que su comportamiento no va en sintonía con las misiones que le asignan. Aunque Cuoco fue dos veces nominada al Emmy por su trabajo en la categoría de mejor actriz en comedia, sus momentos más poderosos en la serie son los dramáticos, aquellos en los que le saca el velo a su personaje, quien intenta tapar sus temores con alcohol y con la negación de lo disruptivo.

En la segunda temporada, estrenada en abril del año pasado, Cuoco ratificó lo bien que le sienta este personaje con el episodio “Brothers & Sisters” [”Hermanos y hermanas”], en el que Cassie enfrenta un pasado doloroso y lidia con los reproches de su madre Lisa (Sharon Stone, excelente en su breve participación), quien le confiesa que nunca le agradó tenerla como hija y le enumera todos sus defectos para luego agredirla físicamente. La reacción de Cuoco deja al descubierto la vulnerabilidad de Cassie, una mujer que perdió a su padre y cuya vida se desmoronó en su adolescencia.

The Flight Attendant le da espacio a los dilemas de una protagonista imperfecta como todo el mundo, que batalla consigo misma para poder superarse y no ocasionar daños colaterales. Desde ese duelo actoral con Stone hasta las escenas que comparte con su hermano David (T. R. Knight), Cuoco siempre pudo encontrarle el tono justo a un rol bisagra en su carrera.

The Flight Attendant está disponible en HBO Max.

*Stranger Things y el adiós a Eddie

La cuarta temporada de Stranger Things se erigió, como suele suceder con cada entrega de la serie de los hermanos Duffer para Netflix, como una experiencia adictiva e inmersiva, con episodios de casi dos horas de duración y con el ingreso de nuevos personajes que suben la apuesta. Entre dichas figuras nos encontramos con la de Eddie Munson, el presidente del (ahora emblemático) Hellfire Club, que en un comienzo parece ser el arquetipo del renegado: un joven que pelea contra el sistema y se ofusca ante todo lo que no sea genuino.

Sin embargo, con el tiempo vamos percibiendo que Eddie, como su protegido Dustin (Gaten Matarazzo), es también otro joven que está buscando su lugar en el mundo mientras es considerado un outsider por la música que escucha y por cómo decide vivir. Joseph Quinn, otra de las revelaciones de 2022, le imprime al rol una fusión perfecta de humor y sensibilidad y se roba toda la atención de la subtrama que involucra a Eddie.

En lo que podríamos considerar un paso en falso de los Duffer, los showrunners eliminaron de la historia a uno de los personajes que mejor supieron construir y ya anunciaron que para la quinta temporada pondrán el foco en el elenco principal de la serie, que se hubiese beneficiado con la permanencia de Eddie. A fin de cuentas fue él quien comandó dos grandes secuencias del drama sobrenatural. La primera, en la que hace un solo de guitarra de “Master of Puppets” de Metallica que llamó la atención de los integrantes de la banda, quienes convocaron al actor a tocar con ellos.

La segunda, una de las más tristes, fue su muerte en brazos de Dustin, por quien se sacrifica demostrando que, desde la primera vez que lo vimos, Eddie fue un individuo leal no solo consigo mismo y sus convicciones sino también con los amigos que lo defendieron cuando nadie más quiso hacerlo.

Stranger Things está disponible en Netflix.

*Heartstopper y una emotiva charla madre-hijo

La serie de Alice Oseman para Netflix -basada en su saga de novelas gráficas- tuvo una de las escenas más necesarias para la comunidad LGBTQI+: la charla entre Nick Nelson (Kit Connor) y su mamá Sarah (Olivia Colman). Tras un largo período de dudas y miedo, el joven decide que es momento de contarle a su madre que su amigo Charlie (Joe Locke) es en realidad su pareja y que además se identifica como bisexual.

Se trata de una secuencia íntima, breve, en la que Connor (excelente como en todos los episodios) y Colman logran transmitir todo lo que conlleva una conversación que puede tener diferentes resultados. En este caso, la reacción de Sarah va en sintonía con el tono de la ficción de Oseman (y de sus novelas): se emociona por la valentía de su hijo al contarle y le pide perdón por si alguna vez le hizo sentir que no podía ser honesto con ella.

“Nunca pensé que iba a escribir sobre una historia de amor con grandes gestos, me parecía que eso se había hecho muchas veces, hasta que advertí que no era tan trillado cuando estabas hablando de personajes marginados, y a eso quería apuntar”, explicó Oseman sobre la comedia romántica queer que fue renovada para una segunda y tercera temporada y que les valió el Emmy que se otorga a las producciones juveniles tanto a Olivia Colman como actriz invitada como a Connor como mejor actor. “Siempre me gustó pensar que las vidas de mis personajes sobreviven al texto, que cada persona va a darle su propia continuidad según sus vivencias”, añadió Oseman sobre Heartstopper en diálogo con el portal Geekdad. “Esta es una gran historia que contiene muchas otras, como una serie de pequeños momentos que constituyen un largo viaje”.

Heartstopper está disponible en Netflix.

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