Irlanda campeón: el equipo que le hace culto a la paciencia y busca saldar su deuda histórica

La foto final de la película del campeón no pudo ser mejor. Frente a Inglaterra, su gran rival histórico, en Dublín, continuando la celebración de San Patricio y, aún sin brillar, cerrando los últimos 15 minutos sin sufrir. Irlanda conquistó el cuarto Grand Slam en su historia tras los conseguidos en 1948, 2009 y 2018, el 15° en total en el torneo igualando la línea de Escocia. Los festejos fueron con su emblema y capitán Johnny Sexton levantando por cuarta vez el trofeo más añejo del rugby en su despedida del Seis Naciones. A pesar de haber dejado la cancha por un golpe, fue el broche de oro para el apertura de 37 años, que superó a su ex compañero Ronan O´Gara como máximo goleador de todos los tiempos en los 129 años de historia del campeonato (566 puntos). Su obra final en el Seis Naciones seguramente será reproducida en Netflix, que a partir de esta temporada contará historias y mostrará el detrás de escena y la intimidad del torneo.

Irlanda es un campeón sobresaliente por la belleza de su rugby, su efectividad y la infinidad de recursos para resolver distintas situaciones. Impuso siempre su juego, tomó la iniciativa y supo adaptarse a los momentos adversos, con una fuerza táctica y mental que marcaron la diferencia. Vapuleó a Gales en el debut con un primer tiempo que rozó la perfección, superó por insistencia a Francia, el anterior campeón, en un verdadero espectáculo con un ritmo frenético. Frente a Italia guardó a varios jugadores, pero no sufrió para llevarse los cinco puntos de Roma y ante Escocia mostró su carácter combativo y su capacidad de adaptación. Sufrió cuatro lesiones, dos de ellas en el puesto de hooker y jugó más de media hora con un tercera línea lanzando el line y un pilar formando en el medio del scrum. Aun así, se las arregló para salir vencedor de la ruidosa Edimburgo. Ante Inglaterra no jugó bien, estuvo inconexo, pero logró superar la presión y el clima de tensión en los últimos 20 minutos.

Este equipo de Irlanda es un culto a la paciencia. Para atacar y para defender. Mientras la mayoría de los equipos empieza a perderse después de realizar siete u ocho fases, el Trébol no se desordena y siempre cuenta con jugadores para lanzar el juego y atacar. En este aspecto, vale resaltar dos situaciones que manejan a la perfección: cuentan con el ruck ofensivo más efectivo del mundo, que les permite la conservación de la pelota. Además, en todos los puestos los jugadores tienen las destrezas necesarias para cumplir distintos roles. Es frecuente ver a los wingers lanzando el juego o los primeras líneas intentando pases largos. Todos hablan el mismo idioma rugbístico y eso los convierte en un equipo temible con una infinidad de opciones en ataque cuando se lanzan a jugar. En defensa también ostentan esa paciencia para aguantar a los rivales y encontrar el momento justo para pescar pelotas en los rucks.

Andy Farrell moldeó un equipo fuerte en todas sus líneas y supo encontrar muchas variantes en casi todas las posiciones. Cuando Tadgh Furlong se perdió las primeras tres fechas, Finlay Belham no lo hizo extrañar. Dan Sheehan se terminó adueñando el puesto de hooker, que no tenía un dueño claro desde el retiro de Rory Best, mientras que Andrew Porter se sigue consolidando como uno de los mejores pilares izquierdos del mundo. James Ryan hace rato es un segunda línea de clase mundial y tampoco se sintió la baja de Tadgh Beirne, una de las figuras de 2022, que sufrió una lesión en el tobillo y aún le quedan dos meses afuera de las canchas. Lo mejor de Irlanda está en la tercera desde un batallador como Peter O’Mahony, un todoterreno como Josh van der Flier hasta Caelan Doris, con la fiereza de un forward y la destrezas de un back. Jack Conan es un relevo de lujo que genera impacto desde el banco y frente a Inglaterra fue decisivo.

En una línea de backs que fue cambiando, se destaca Garry Ringrose entre las varias opciones en el centro de la cancha y Jamie Gibson-Park, un neozelandés que calzó perfecto para imprimir la dinámica que pretende Farrell. Después del Mundial de Japón, Irlanda encontró en James Lowe y Mack Hansen dos wingers de elite, por su poder de definición sumado a su gran participación en la elaboración del juego, el uso del pie y la defensa. Quizás, el punto débil en el plantel esté en los reemplazos de Johnny Sexton y Hugo Keenan. El apertura es titular indiscutido hace 13 años y si sufre algún contratiempo, no cuentan con una alternativa que se acerque a su nivel para conducir los hilos del equipo. Una situación distinta es la del fullback, que se afianzó en el ciclo de Farrell y fue el que más jugó. Con una mezcla de elegancia y explosividad es garantía en el fondo de la cancha y transmite seguridad.

Andy Farrell cruzó el Mar de Irlanda para convertirse en el entrenador de defensa de Joe Schmidt en 2016, después de dejar ese puesto en Inglaterra tras la llegada de Eddie Jones. En todo momento transmite tranquilidad y creó un entorno en el que todos mejoran, acompañado de un staff de lujo en el que se destacan Paul O´Connell y Mike Catt. Es una continuidad del proceso anterior del riguroso Schmidt, que le dio un salto de calidad al rugby de su país en términos de competitividad, pero no pudo llegar a su pico de rendimientos en los años mundialistas (2015 y 2019). En este presente de Irlanda tiene mucho que ver la organización de la IRFU con sus cuatro equipos provinciales, sobre todo de Leinster, la gran base del plantel, con una de las mejores academias del mundo.

1948. 2009. 2018. 𝟐𝟎𝟐𝟑 🏆

☘️ #GrandSlam pic.twitter.com/XdXHX9jgmF

— Guinness Six Nations (@SixNationsRugby) March 18, 2023

Sería injusto no valorar a Francia, el otro gran animador, que peleó el torneo hasta el final. Fue de menor a mayor en cuanto al juego y da la sensación de que supieron capitalizar la caída ante Irlanda en la segunda fecha para recuperar su mejor nivel. Después de la irrupción de la pandemia ambos seleccionados fueron los grandes animadores en Europa y a nivel mundial superando a todas las potencias.

Quedarán un puñado de amistosos en las semanas previas a la cita mundialista que servirán para agarrar ritmo. Aún quedan aproximadamente seis meses, pero Irlanda revalidó que tiene bases sólidas y por juego es uno de los candidatos a ser campeón. El partido irregular ante Inglaterra le servirá para conocer los escenarios de extrema presión que tendrán entre septiembre y octubre. En los nueve mundiales previos nunca alcanzaron las semifinales, instancia a la que sí llegaron las otras ocho potencias del rugby. Integrarán la zona más difícil junto a Sudáfrica, Escocia, Toga y Rumania y el cruce de cuartos de final sería ante Francia o Nueva Zelanda. Un panorama complicado, pero este plantel de Irlanda está listo para intentar desafiar la historia y saldar su deuda.

 44 total views,  5 views today

Deja una respuesta

Next Post

Córdoba: se conoció el resultado de la encuesta para elegir al candidato a gobernador de JxC y hay “empate técnico”

Juntos por el Cambio deberá esperar, al menos unos días más, para conocer quién será su candidato a gobernador en Córdoba luego de que se […]
error: Content is protected !!